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Hace unas semanas leí el artículo ‘Las 10 frases que debe evitar con sus hijos’ en el suplemento Zen del diario El Mundo y me resultó muy interesante, sobre todo porque yo uso varias casi a diario (¡Mea culpa!), así que hoy me apetecía escribir sobre esas dichosas frases que a veces nos salen sin pensar y que desmotivan y duelen a nuestros hijos más de lo que imaginamos, pero también de esas otras expresiones que sí deberíamos de decirles con frecuencia para fortalecer su autoestima y, sobre todo, nuestra relación con ellos.

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6 frases a evitar con nuestros hijos:

  1. ‘Aprende de tu hermano’ – Cuando les decimos esto, nuestros hijos perciben a sus hermanos como modelos que nunca podrán alcanzar, lo que afecta a su autoestima. Reconozco que yo a veces la utilizo con Adriana y Martina y no me gusta porque tampoco me gustaba cuando mis padres la usaban con mi hermano (3 años mayor) y conmigo, pero así de contradictorios somos los humanos…
  1. ‘¡Me tienes harta!’ – Otra que también uso (en plural) alguna de esas tardes en las que no paran de pelearse (mordiscos incluidos) y la noche anterior se han levantado 4 veces… Está claro que usar la culpabilidad para cambiar su comportamiento no es el mejor método. Al decirles esto, les estamos transmitiendo que nuestros problemas son culpa de ellos, lo que les puede generar cierta ansiedad. 
  1. ‘Eres mal@’ – Siempre he escuchado que hay que decirles “has hecho esto mal” en lugar de “eres malo” porque aunque a nosotros nos parezca un comentario sin importancia, a nuestros hijos se les va quedando en la cabeza esa frase de que son malos y al final está demostrado que les mina poco o poco la autoestima. Además, tienden a pensar “vale, soy malo, así que ya no puedo hacer nada para cambiarlo” y persisten en sus conductas negativas.
  1. ‘¡Porque lo digo yo y punto!’ – Alguna vez también se me ha escapado (también la odiaba cuando me la decían mis padres). Hay que intentar evitarla porque al no ofrecerles ninguna explicación o argumento de por qué deben hacer lo que se les ha pedido los niños nunca aprenden.
  1. ‘Si no haces esto, te castigo’ – Otra a la que recurro de vez en cuando. Ainsss… No es bueno abusar tanto de las amenazas porque utilizan el miedo y puede llegar a erosionar la confianza que los niños tienen depositada en sus padres. Además, muchas veces son expresiones vacías: “Si te portas mal, los Reyes no te traerán nada”. ¿Alguien lo ha cumplido alguna vez?  Lo dudo… 
  1. ‘¡Date prisa!’ – El estrés con el que vivimos la mayoría de los adultos en las sociedades occidentales se lo estamos transmitiendo a nuestros hijos. Por las mañanas, la pobre Martina todo lo tiene que hacer rápido: levantarse, vestirse, desayunar, lavarse los dientes, peinarse, ponerse el abrigo. Y encima conmigo detrás achuchándola “¡Venga, venga!”. Para estos casos, los entendidos en esto de la educación infantil nos aconsejan usar el plural para que vean que somos un equipo y suavizar el tono: “¡Venga, cariño, vamos a darnos un poco de prisa!” e incluso convertirlo en un juego: “¡A ver quién se viste antes!”. O directamente sería mejor levantarla media hora antes y hacerlo todo con más tranquilidad ¿no?

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6  frases a repetir con nuestros hijos:

  1. ‘Te quiero mucho’ – Así nos aseguramos con toda certeza de que saben que, independientemente de lo que les pase o su forma de ser, nunca dejaremos de quererles. Yo se lo suelo decir por la noche, justo antes de acostarse.
  1.  ‘¿Me ayudas?’ – Se les refuerza la autoestima si contamos con ellos para realizar cualquier tipo de tarea. Martina siempre me ayuda a regar las plantas, a cocinar cosas básicas e incluso en tareas más tediosas como poner la mesa. Y siempre con el refuerzo positivo después: “Genial, menos mal que me has ayudado, así podemos cenar antes. Gracias, cariño”.
  1. ‘Me gusta mucho cuando tú…’ –  A todos nos gusta saber que lo que hacemos agrada a otros. Por eso, estaría bien que señalásemos cualquier detalle positivo en su comportamiento, su carácter, sus iniciativas, sus talentos, sus ideas…: “Me gusta mucho cuando ayudas a tu hermana a vestirse”, “Me gusta mucho cuando haces los deberes sin que tengamos que decírtelo”…
  1. ‘¿Ves cómo tú sol@ sí puedes?’ – Una de las frases que más me han gustado desde que soy madre es una que me dijo la pediatra cuando Martina era un bebé: “La mejor madre es aquella que quiere que sus hijos no la necesiten”. Con el tiempo me he dado cuenta de que tiene razón. A mí me encantaría que mis hijas supieran desenvolverse solas en la vida, sin necesitarme ni a mí, ni a ser posible a nadie (en el sentido de la dependencia, me refiero). Fomentarles su autonomía es uno de los mejores regalos que les podemos hacer para que el día de mañana no lo pasen mal. Animarles a desarrollar cualquier tipo de actividad por sí mismos (siempre que no entrañe peligro) me parece una buena manera: “Venga, ahora inventas tú sola un cuento”, “Prepárate tú el Cola-Cao mientras yo hago las tostadas”…
  1. ‘Todo el mundo comete errores. ¡No pasa nada!’ – Para mi gusto, vivimos en una sociedad demasiado competitiva y muchos niños también lo sufren, así que cuando nuestros hijos lleguen de un campeonato en el que no han obtenido los resultados esperados, podríamos decirles algo parecido a “No pasa nada si no consigues tener siempre éxito en todo. Hay que intentarlo y eso tú lo has hecho genial”.  O cuando tiren el zumo de naranja en la alfombra de salón, “No te preocupes, todos cometemos errores. Intenta no hacerlo otra vez y ya está”.
  1. ‘Te escucho’ – Los padres somos sus interlocutores más importantes. La escucha activa es la única forma de entrar en sus mundos. Nos permite acceder a esa personalidad que se está formando. Además, nos ayuda a transmitirles que les comprendemos y les respetamos, así que intentemos olvidarnos por un momento de la televisión, el ordenador, el Ipad, el móvil o el periódico y escuchémosles de verdad.

Como me dijo la primera profe de Martina en la guardería: “Los niños sacan lo mejor y lo peor de ti” y lo corroboro totalmente después de seis años. Estamos en el cielo, jugando tranquilamente con música clásica de fondo, y en dos nanosegundos bajamos en picado al infierno, con gritos, patadas y rabietas de anuncio mientras un cliente te llama al móvil. Así que, por nuestro bien, deberíamos aprender a gestionar nuestras propias “rabietas”, nuestro enfado y nuestra frustración. Al fin y al cabo, nosotros somos el modelo a seguir de nuestros hijos.

Educar es difícil, sobre todo porque la mayoría andamos a mil temas (trabajo, comiditas, deberes, el disfraz de turno…) y al final del día andamos agotados y lo primero que nos sale es una de esas frases a evitar de arriba o directamente un bufido. Siempre podemos mejorar y merece la pena intentarlo, pero tampoco nos flagelemos en exceso. Todos lo hacemos lo mejor que podemos.

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COMENTARIOS
6

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  • Urban & Mom 14/02/17

    Si tengo que elegir una frase como la más “odiosa” sería “porque lo digo yo”. Creo que esa autoridad mal entendida no aporta nada bueno a los niños.

    • Laura 15/02/17

      Sí, desde luego. Es una frase muy de la generación de nuestros padres y ya no te digo de nuestros abuelos… Confieso que a veces yo misma la he dicho, pero poco a poco la erradicaré de mi argumentario :)

  • lospoderesdemama 14/02/17

    Interesante post. Tengo que decir que, aunque cumplo bastante la parte buena, esto es, las frases que sí que hay que repetir a los niños (“te quiero”, “Me ayudas”, “te escucho”); también abuso de las frases que no debemos decir: “te castigo”, “porque lo digo yo y punto” o “Has sido malo”… y lo malo es que se escapan casi sin darte cuenta y no puede ser; Así que tomo nota. Está claro que no pueden ser buenas para nuestros niños. Un saludo!

    • Laura 15/02/17

      Todas y todos decimos algunas de las frases “chungas”. ¡Somos humanos! Pero está muy bien tu reflexión. La idea de mi post era precisamente ese, que todos nos parásemos un momento a pensar en esto, a reflexionar. ¡Gracias por leernos!

  • Colorsandia 18/02/17

    Mi hijo va a cumplir un año y ha entrado en la fase de intentar hacer toda clase de cosas peligrosas por primera vez. Ya me he pillado varias veces diciéndole “si mamá dice que no es que no”. Me sienta fatal hacerlo y además no sirve para nada, solo se enfada y grita mucho. Sin embargo el otro día le pillé metiéndose la comida de la gata en la boca y mientras se la sacaba y le limpiaba le estuve haciendo una lista de cosas que comen los niños y que no comen los gatos y viceversa y, para mi sorpresa, se quedó tan tranquilo.

    • Laura 21/02/17

      Buf, esa fase es agotadora pero lo bueno es que se pasa relativamente pronto. Lo de hablarles tranquilamente yo intento ponerlo en práctica casi cada día porque, al menos con Martina (6 años) lo de gritar no me funciona mucho. Al final me enfado, ella se enfada y es un Cristo…¡Ánimo!