Alcavalo: sabor mediterráneo al horno de leña y trato exquisito

El protagonista de este restaurante mediterráneo podríamos decir que es el horno de piedra con leña de encina, donde además de sus pizzas, cocinan algunos de los platos de su carta y el pan. Es una gozada ver cómo van dando forma a los platos (tienen cocina vista). De lo que probamos, nos gustó absolutamente todo, pero si tuviera que recomendar algo, serían sus pizzas artesanales (masa finita, ingredientes frescos, su salsa especial y cinco minutos de horno), las milhojas de berenjena, tomate y mozzarella fresca y los spaghettis a la guitarra, pulpo y champiñones con nata trufada, rúcula y perlas de alga roja. Un escándalo. Me quedé con ganas de probar las pajaritas con queso de cabra, guindilla y pimientos asados. En nuestra próxima visita, les hinco el diente.

La materia prima se nota que es muy buena, desde los quesos y los embutidos de Italia hasta la propia pasta (de hecho, en el restaurante venden diferentes tipos de pasta Negrini y Voiello, dos de las mejores marcas de Italia). Los postres los sirven en unos tarritos de cristal muy monos: tiramisú, natillas con caramelo y galleta, mousse de chocolate con dulce de leche (lo hacen con chocolate Valor que también venden en el restaurante) y panacota de frutos rojos. Lo mismo: buenísimos.

Solo abren desde el jueves por la noche hasta el domingo al mediodía, así que mejor reservad si queréis ir el fin de semana. Los viernes al mediodía tienen un menú muy apetecible por 10 euros y si os animáis a ir con más amigos, también tienen menús para grupos muy asequibles (20 euros con dos copas y 25 euros con barra libre). Para aparcar no hay problema y encima en Torrejón de Ardoz no hay zona de hora azul.

El restaurante, que se llama así por los apellidos de los dueños, Roberto y Marian, una pareja encantadora, está estratégicamente situado para ir con niños: a 5 minutos andando de un parque enorme donde nosotras echamos la tarde con Olivia y Martina; y a 5 minutos en coche del Parque Europa, un parque municipal chulísimo (y gratis) donde se recrean 18 monumentos europeos a escala de los más pequeños.