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Escribo este post a modo de ‘carta SOS’ a ver si entre todos conseguimos dar con la tecla adecuada para que, en mi caso, una niña de dos años y tres meses consiga dormir del tirón. Si alguno leyó alguno de estos posts: “SOS: ¡Necesito dormir!” y “¿Por qué le odian tanto, Dr. Estivill? ya sabrá que Martina tardó tres años en conseguir dormir “bien”. Y pongo “bien” entrecomillado porque lo que no sabéis es que luego volvió a su dichoso hábito de despertarse por las noches (siempre sobre la misma hora: entre las 4 y las 5). De nuevo, visita a la psicopedagoga (pagamos este servicio en la guardería de Adriana, así que intento aprovecharlo), de nuevo charlas con ella y de nuevo, puesta en marcha de diferentes estrategias que, por fin, dieron sus frutos hace un par de meses. Es decir, Martina ha empezado a dormir bien (sin comillas) con seis años.

Collage PicMonkey

Martina y Adriana duermen juntas (cada una en su propia cama, en una cama nido compacta) desde hace tres meses

Lo peor es que Adriana sigue sus mismos pasos. ¿Lo llevarán en los genes? ¿Será que somos un desastre implantando hábitos de sueño? En serio, yo ya no sé cuál es el problema, lo que sí sé es que nos trae de cabeza porque no descansamos bien por las noches.

Adriana duerme en cama desde hace tres meses, justo debajo de Martina (en una cama nido compacta), y cada noche se despierta sobre las 2-3 de la madrugada, se pone a llorar y acaba viniendo a nuestra cama. TODAS las noches monopoliza nuestra cama, con lo que eso supone para nuestro descanso nocturno (¡menudo eufemismo!): movimientos continuos, patadas intentando expulsarnos de “nuestro lado” de la cama, manotazos involuntarios, toses, “mamá, agua”… Lo peor para mí es su manía de pegarle patadas al edredón (odia tenerlo encima), de forma que te desabriga, lo que me ha obligado a dormir con forro polar para prevenir más resfriados (me pillé uno de órdago precisamente por este motivo). La guinda del pastel la pone Martina las noches en las que se da cuenta de que Adriana no está en su cama y decide que ella también quiere “apuntarse a la fiesta” con la excusa de que le da miedo estar sola (como si estando con Adriana no le fueran a atacar los supuestos monstruos). Es un sentimiento contradictorio: por un lado, es una gozada tenerla pegada a ti y verle la cara de felicidad que tiene cuando duerme entre nosotros y, por otro lado, te desesperas porque sabes que a la mañana siguiente estarás hecha polvo por haber dormido mal.

La psicopedagoga siempre me dice que la tenemos que devolver a su cama, que seamos inflexibles porque con su edad ya debería dormir sola. Al principio lo hacíamos, pero con el tiempo tiramos la toalla porque esto nos supone invertir unos 20 minutos en volver a dormirla, tumbándonos junto a ella, luchando por no quedamos dormidos a su lado (es horrible despertarse a las 5 de la mañana con dolor de espalda por haber dormido encajonada a su lado durante tres horas). La psicopedagoga también nos aconsejó que adelantáramos un poco los horarios, así que ahora las doy de cenar a las 19.30, a las 20.30 empiezan los cuentos y a las 21.00 se apaga la luz. Esto no quiere decir que a esa hora se duerman. Nooooo. Michel se queda con ellas media hora, e incluso una hora más, hasta que se duermen (si no Adriana se levanta veinte veces de la cama, viene al salón y sigue mareando la perdiz hasta las once).

El año pasado, en uno de los programas de “Mi casa es la tuya”, Carolina Cerezuela enseñaba orgullosa su dormitorio, cuya pieza central son dos camas de 1,30 cm juntas que encargaron especialmente para poder dormir los cinco (ella, Carlos Moyá y sus tres hijos). Y todos tan contentos. Pero claro, mi dormitorio no es tan grande como para poner una cama tan gigante y, sinceramente, tampoco creo que ésta sea la solución.

libros

Dr. Carlos González vs Dr. Eduard Estivill: dos maneras opuestas de entender la crianza de los hijos

El pediatra Carlos González (autor de “Bésame mucho”, entre otros libros) asegura que él mismo durmió con sus padres y sus padres con sus abuelos: “La mayoría de la gente también lo ha hecho, pero les cuesta salir del armario porque está mal visto”. E incluso llega a afirmar que “los niños que duermen con sus padres tienen menos problemas“. En el lado opuesto, está el pediatra Eduard Estivill (autor de “Duérmete, niño”, entre otras obras) que defiende la tesis de que los niños deben aprender a iniciar el sueño solos y lograr conciliarlo de nuevo si se despiertan por la noche sin precisar la presencia de sus padres.

Supongo que si les formulara la pregunta “¿Algún día conseguiremos dormir bien?” a estos dos especialistas, el primero me diría que disfrutara de cada noche que dormimos con Adriana y el segundo, que lo erradicase por completo. Y si os lo preguntara a vosotros, a los que ya habéis pasado por esta fase, ¿qué me diríais?

 

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COMENTARIOS
12

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  • mar 07/03/17

    cada uno debe hacer aquello que se adecue mejor a su familia. Si a ti dormir con tus hijos te deja hecha polvo y recibes patadones sin parar (como es mi caso), pues es obvio que el colecho no funciona para tu familia. Yo hice un Estivill más o menos con mis dos hijos. Me criticaron y he de reconocer que no es perfecto. Y que ojalá hubieran sido 5 minutos de llanto y ya. Pero no. Hicimos lo que pudimos. Seguro que otros lo harán mejor y otros peor. Lo cierto es que mis hijos duermen estupendamente, que no mariposean para irse a la cama, y que si una noche tienen una pesadilla o les pasa algo, saben que en mi cama son bien recibidos. Pero así, por rutina y por costumbre, no. Eso no le viene bien a nuestra armonía familiar. Y al final, es lo único que debe importar.

    • Laura 07/03/17

      Sí, yo también hice un semi-Estivill cuando Martina era pequeña y sí nos funcionó (pasados unos 8 días), aunque luego “volvió a las andadas de despertarse”. La “armonía familiar” de la que hablas no sé muy bien ni lo que significa… :) Ya nos hemos acostumbrado a tener a Adriana entre nosotros cada noche y en el fondo ya lo tenemos hasta interiorizado, pero es que yo duermo fatal (Michel duerme como un tronco) y me mata, así que sí, tienes razón, que algo tenemos que hacer. ¡Gracias por tu comentario!

  • Teresa 07/03/17

    Yo pasé por ahí con mi segunda hija y te digo lo que hicimos y lo que nos funcionó, por si te sirve de ayuda.
    A mi hija la dormía yo en nuestra cama, primero dándole pecho, y más tarde bibe. Cuando ya estaba dormida, la pasábamos a su cama. Con pocos meses ya dormía del tirón, así es que nos confiamos y seguimos así. Más tarde, sobre los 10 meses o el año, empezó a despertarse por la noche, y la metíamos en nuestra cama y ya está. Esos despertares empezaron siendo a las 5-6 de la mañana, y pasado un tiempo, cada vez antes, hasta que llegamos al punto en que se despertaba muuuchas veces cada noche y desde las 11 de la noche (se acuesta desde siempre a las 8.30-9) Y además, ya ni con nosotros dormía, se seguía despertando mil veces, no dormíamos nada.

    Así es que leí y leí y leí y pregunté, y nos dimos cuenta que igual parte del problema éramos nosotros, por sus hábitos de sueño. Nos cuadró la teoría de que los niños, en sus múltiples despertares nocturnos, piden lo que les hayas dado cuando se duermen por primera vez. Puede ser brazos, teta, bibe, chupete, mamá…lo que sea. Así es que decidimos romper ese hábito. Empezamos a acostarla en su cuna, aunque nos quedamos con ella hasta que se duerme, y a no traerla a nuestra cama cuando se despertaba, ir a atenderla a su cuarto. Fueron noches muy duras, porque como no quería ni podía dejarla llorar, fue un proceso lento, de levantarme mil veces cada noche y estar con ella hasta que se volvía a dormir.

    Pero funcionó. Empezó a despertarse cada vez menos, hasta que empezó a dormir del tirón.

    Ahora solo viene a la cama los findes a las 7 de la mañana para echar otro sueño más, o cuando están malitas o tienen alguna pesadilla.

    Yo creo que cambiando las rutinas se pueden conseguir cosas, pero hay que estar muy convencido y aguantar fuerte, porque el cansancio es muy malo y es muy fácil caer.

    ¡Mucha suerte!

    • Laura 07/03/17

      Totalmente de acuerdo, Teresa. A veces tenemos que aguantar un poquito para conseguir cambiar un mal hábito. Lo que seguro que nosotros hacemos mal es quedarnos con Adriana hasta que se duerme del todo. En concreto, se queda Michel, tumbado a su lado, en su cama, hasta que se duerme por completo. Por eso, cuando se despierta de madrugada, quiere estar con nosotros. Es una teoría que ya había pensado, pero me da tanta pereza conseguir que se duerma sola (ya lo intentamos y se levantaba 20 veces de la cama y venía al salón con nosotros y así estábamos mareando la perdiz hasta las once de la noche…), pero claro los milagros no existen y, efectivamente, habría que cambiar este hábito de dormirla por la noche. ¡Muchas gracias por tu consejo!

      • Teresa 08/03/17

        En nuestro caso te dire que seguimos quedándonos con ellas hasta que se duermen, pero no en su cama, sino en su cuarto. Ellas en su cama solas. Y aún así, solo con no dormirla en nuestra cama y con traerla cuando se despertaba, lo conseguimos.

        Al final es encontrar lo que le funcione a uno, ¡y es que dormir es muy importante para todos!

        Ya nos contarás si lo consigues pronto.

        • Laura 17/03/17

          ¡Gracias! La semana pasada intentamos que se durmieran solas (después de los cuentos) y no ha habido manera. ¡Adriana se levanta de la cama 20 veces! Estamos tan cansados que pasamos de seguir intentándolo, así que hemos vuelto a lo de siempre: Michel se queda con ellas hasta que se duermen y luego, de madrugada, Adriana viene a nuestra cama y ya duerme con nosotros hasta que se despierta por la mañana. Lo único bueno es que ya me empiezo a acostumbrar a dormir con ella entre nosotros.

  • Yolanda Perez Perez 07/03/17

    Hola,
    Por lo que estas pasando en lo normal, es lo que conlleva ser padres y sobre todo madres. No es nada raro, es que es así cuando tienes niños pequeños no duermes o duermes muy mal. Que no te vendan motos, diciendo “pues el mio duerme toda la noche”, mentira cochina…todos los niños despiertan por la noche.
    Mi hija en concreto tiene ahora 11 años y ha regulado completamente su sueño cuando tenia 9/10 años, todo lo demás que te cuenten….cuentos chinos. Eso sí no todos los niños son iguales, unos tardan mas y otros menos.
    Espero haberte ayudado.

    • Laura 07/03/17

      Pues entonces la mayoría de mis amigas miente más que habla je, je, je ¡porque sus hijos ya duermen todos bien! Y tienen menos de seis años… En fin, supongo que tienes razón y que es lo normal, así que ¡paciencia! ¡Gracias por tu comentario!

  • Urban & Mom 07/03/17

    Personalmente no quiero desilusionar a nadie. Nosotros pensábamos que cuando creciera, que poco a poco… Vamos, que no. Ilusiones. Ahora solo nos queda pensar en que se emancipe pronto ;)

    • Laura 17/03/17

      ¿Y qué edad tiene la criatura ahora?

  • silvana 08/03/17

    Hola, pues nosotros tenemos a mi hijo de casi 5 años al cual tenemos la rutina de contarle un cuento (bueno hasta 3 cuentos nos leemos aveces) y en seguida se va durmiendo, sobre las 9.15 ya esta bien dormido, el problema es que sobre las 2 am, se despierta y sube a mi cama muy campante se abre paso entre las sabanas y tampoco le gusta taparse, por lo que siempre tengo a mi lado, una manta para abrigarme, porque me pasaba igual que a ti, me resfriaba, ah! y también el clásico tengo sed, en cambio mi hija que tiene 8 años desde los 6 duerme súper bien en su cama !! En fin que como otras madres, no nos queda otra que esperar a que se hagan grandes y duerman por fin del tirón en su cama, puede ser que después seamos nosotras las que añoremos esos momentos juntos, todo esta en mirar lo positivo y adelante! al menos eso espero yo:)

    • Laura 17/03/17

      ¡Totalmente de acuerdo! Yo me derrito cuando de madrugada veo a Adriana, tan pequeñita, a los pies de nuestra cama, tirándome los brazos para que la meta en nuestra cama y luego veo su sonrisa, una vez tumbada. Y es verdad que a veces pienso: “Mira voy a disfrutar de esta etapa, aunque se meta en nuestra cama, que ya no voy a tener más hijos”. El problema es que muchas noches duermo de pena, aunque es cierto que, poco a poco, me voy acostumbrando a dormir con ella. ¡Buena idea lo de la manta! Tomo nota :)