Amsterdam, una ciudad “baby-friendly”

 

Amsterdam es mucho más que el Barrio Rojo y sus coffee shops. Su nombre es sinónimo de pasear en bici, surcar sus canales, perderse por sus calles, sentarse en las terrazas, visitar sus museos… Y con tu peque de la mano, en la silla de paseo o en la mochila, porque es una ciudad babyfriendly.

Todo son facilidades. Los restaurantes y cafeterías tienen tronas (algunos incluso un baúl con juguetes) y a cada paso te encuentras con un grupo de columpios, a cada cual más original y sorprendente, e incluso rayuelas en las aceras. De hecho, una simple mirada y te das cuenta: hay un montón de niños con sus padres por las calles, en los parques, en las terrazas, en bici… 

Niños en la Plaza Damm, una de las más animadas

A los niños de una guardería les llevan a Vondelpark a pasar el día en este supercarrito

Hace casi un año que de decidí que durante las vacaciones de este verano visitaría Amsterdam y Holanda, motivada por la lectura del blog Bienvenidos a Lilliput, en el que su autora recomendaba este destino como ideal para ir con niños. Efectivamente, es perfecto. Aunque mi estancia no pudo alargarse más de una semana, en la que nos centramos en la capital de los Países Bajos, he disfrutado muchísimo de estos días allí con la peque. Para mí una de las principales ventajas es el tiempo, primaveral. Aunque nos llevamos chubasqueros para todos no los llegamos a usar. En alguna ocasión me llegué a poner chaqueta, pero lo mayor parte de los días fuimos en pantalón corto y camiseta, con temperaturas entre 20 y 25 grados.

Nuestra casa, situada enfrente de un parque y de un canal

Optamos por alquilar una casa, para estar más cómodos. Siguiendo los consejos del blog de Pili Manrique, elegimos lo más cerca de Vondelpark que pude a través de www.airbnb.com. La casa era preciosa, de tres plantas, en un barrio tranquilo, pero con todo a mano. La dueña estuvo pendiente de nosotros a través del mail, nos dejó documentación para disfrutar de la ciudad y recomendaciones sobre dónde hacer la compra (como la cadena Albert Heijn, el Mercadona holandés, aunque también se puede acudir a supermercados biológicos, que hay muchos), dónde comer (probar los indonesios es casi obligatorio) y donde tomarte un buen café en el barrio. La propietaria de la casa tenía una hija de la misma edad de la mía, así que pudimos usar su trona, su cuna y sus juguetes, aunque a Olivia lo que más le fascinó de la casa fueron las escaleras, cuyos peldaños subía gateando a gran velocidad mientras nos ponía cara de pilla.

Otro de los lugares favoritos de Olivia, el mirador de una de las habitaciones

El plan de todos los días era salir por la mañana sobre las once (tengo una familia dormilona) y no volver hasta las siete u ocho de la tarde. Comíamos fuera y cenábamos en casa, después de bañar a Olivia. En Albert Heijn comprábamos comida preparada, ensaladas y arroces, que estaban muy buenas. También quesos del país, por supuesto. Y unas bandejitas de frambuesas ricas, ricas, y muy bien de precio. La comida de Olivia la compraba unos días aquí y otros en BioMarket, Organik o Marqt.

Vondelpark fue el centro de nuestras actividades la mitad de los días. Se trata de un parque de 50 hectáreas, creado en 1877 y en el que el visitante puede encontrar numerosos rincones donde pasar el rato. Hay varias zonas amplias con columpios, pero os recomiendo una, junto al quiosco Melkhuis, donde los niños pueden montar en tirolina y subirse al balancín más alto que he visto yo (y montado, no pude resistirme), jugar en el arenero, saltar en un castillo hinchable o incluso participar en un taller de manualidades (costaba 5 euros). Nosotros aprovechamos varios días para comer ahí, porque además el quiosco cuenta con cambiador, tronas y microondas para calentar potitos.

Cerquita de este lugar está una de las sorpresas de este parque, una piscina (gratuita) para niños, que cubre muy poquito pero que es perfecta para los más pequeños. La gente se lleva sus toallas y la comida y si hace un buen día hasta toman el sol. También hay columpios, baños, vestuarios…

El gran salto. Olivia, a lo suyo

En Vondelpark se pueden ver patos y cisnes

Por supuesto, Vondelpark es el sitio ideal para montar en bici. Nosotros alquilamos las nuestras en el MacBike más próximo y nos adentramos en el parque como primera toma de contacto. Para llevar a Olivia me dieron una bici con asiento delantero, porque para su edad es más seguro, me dijeron. Como la ciudad es tan plana (el país llano, que cantaba Brel), no haces ningún esfuerzo y es habitual ver a madres con dos niños en unas bicis con cajón delantero e incluso a ciclistas de la tercera edad. En la ciudad, el tráfico de bicis es intenso, por lo que hasta el segundo día no nos atrevimos a manejarnos por sus calles.

Otra manera de disfrutar de la ciudad pedaleando es en patinete. Nos pareció más divertido que los clásicos barcos y allí que nos metimos con silla de paseo incluida. Olivia poco vio porque se había quedado dormida. Si os apetece esta opción, la compañía que lo realiza se llama Canal Bike. Tienen varios puntos desde donde se puede coger el patinete y lo bueno es que no hay que regresar al mismo en el que te subes. Nosotros subimos en uno que hay detrás del Rijksmuseum y nos bajamos en la casa de Ana Frank.

Siestorra de Olivia = vamos a comer o ver un museo

Las siestas de los peques que van en silla son perfectas para visitar museos, como el Van Gogh, el citado Rijksmuseum, el Hermitage (vimos una exposición de impresionismo) y la casa de Ana Frank. En este último caso, no dejan pasar con silla de paseo, hay que dejarla en la entrada. Las escaleras empinadas y los pasos estrechos del museo justifican la medida.

Otra visita muy recomendable para ir con niños, aunque si son mayores lo disfrutarán más, es Nemo, un museo de ciencias al estilo del CosmoCaixa de Madrid, pero a la grande. Está en el puerto y el edificio simula un barco. En la cubierta-terraza hay una cafetería y una piscina, que no cubre, en la que los niños se lo pasan pipa. También hay distintos juegos de tamaño gigante con los que echar una partida de ajedrez o a las cuatro en raya. El museo tiene varias plantas, o sea que pensad que vais a echar un par de horitas porque no una vez dentro no querrán salir sin probar todo.

Como coincidía con la celebración de los Juegos Olímpicos, había una zona de dedicada a los deportes

¿Seguirá Olivia los pasos de su padre? ¿Conseguirá mover la pieza?

Si queréis más detalles prácticos visitad Bienvenidos a Lilliput

Por cierto, Olivia ya se va soltando a andar sola, pero de los dientes no tenemos noticias.

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