Cómo divertirse en el hipódromo con niños

 

Para nosotras ir al hipódromo siempre es un planazo en cualquiera de sus temporadas (las carreras empiezan el primer domingo de marzo y acaban a mediados de agosto. Se retoman el tercer domingo de septiembre). Por muchas razones: el entorno es una gozada, todas las actividades infantiles son gratuitas, comes de lujo en sus food trucks y barras exteriores y encima nos encantan los caballos. El pasado domingo volvimos a ir y lo constatamos.

En junio, las carreras de caballos son los domingos a las 17.30 y en julio y agosto, los jueves a las 22.15

Lo primero que solemos hacer nada más llegar es coger un programa (a las niñas les hace ilusión ver el nombre de los caballos y los dibujitos de las indumentarias de los jockeys), luego nos pasamos por el paddock para ver a los animales de cerca (primero pasean solos y luego acompañados de los jockeys) y empezamos a hacer apuestas entre nosotras (sin tener ni idea, por supuesto).

Si nos entra hambre y no hay demasiada gente lo mejor es tomar un tentempié en el jardín sur porque la oferta gastronómica es más variada: barras exteriores con barbacoa, tapas y raciones, perritos calientes y pintxos y varios food trucks con diferentes opciones culinarias y muy bien de precio. En la zona norte puedes comer sentado en su restaurante o bien picotear algo en su terraza.

                    Los niños pueden montar en poni o caballo hasta los 10 años

Además de disfrutar de las carreras, los niños pueden montar en poni/caballo en la explanada que hay en la zona norte del hipódromo. No hay que esperar demasiado en la cola porque el paseo es muy corto (Martina se llevó una zanahoria e incluso le dio de merendar al suyo). Esta actividad está pensada para niños de hasta 10 años. Justo al lado se encuentran los castillos hinchables (a partir de dos años); cada uno vigilado por un monitor que no les quita ojo. Pueden jugar en ellos sin límite de tiempo. En la zona sur también pueden disfrutar de los talleres Qbox (construcciones tridimensionales). Y lo mejor de todo es que todas estas actividades son gratuitas.

              En los castillos hinchables se pueden montar a partir de dos años

El domingo nosotras nos enteramos por un amigo de Cruz que el hipódromo está considerado como una de las obras maestras de la arquitectura madrileña del siglo XX gracias a sus tribunas, sobre todo a sus voladizos de hormigón, una genialidad del ingeniero Eduardo Torroja (el abuelo de Ana Torroja). De hecho, en 2009 fue declarado Bien de Interés Cultural. ¿Curioso, eh?

Tenéis 35 días al año para disfrutar de las carreras en cada una de sus tres temporadas. En primavera y otoño las carreras siempre son el domingo por la mañana (empiezan a las 11.30) menos en junio (empiezan a las 17.30) y en verano son los jueves a las 22.15. Tened en cuenta que este verano los jueves 18 y 25 de agosto no habrá carreras porque en estas dos semanas el foco se traslada al Hipódromo de San Sebastián.

Si os animáis a ir, podéis comprar las entradas en su web. En otoño y primavera los adultos pagan 5 euros y los niños solo pagan a partir de 18 años (siempre acompañados de un adulto) y en julio y agosto la entrada para adultos sube a 10 euros y los niños pagan a partir de 14 años. Si vais en coche podéis aparcar sin problema en su parking gratuito (hay 2.500 plazas) y si optáis por prescindir de él desde Paseo Moret (intercambiador de Moncloa) sale una lanzadera gratuita desde una hora antes de las carreras y hasta una hora después. Más fácil, imposible.

Pues eso, que os animéis a acercaros al hipódromo. Merece la pena. Eso sí, si vais en verano no olvidéis sombrero, protección solar y una botellita de agua.

¡FELIZ MARTES!

    • Urban & Mom
      21/06/16

      Es uno de los planes que tenemos previstos para este verano. Me parece un sitio estupendo para ir con niños. Pueden estar sin ataduras, disfrutar del entorno y de los animales. Y como además hay juego y diversión, ¿qué más se puede pedir?

        • Laura
          28/06/16

          Nosotras solemos ir un par de veces en verano y está genial. El ambiente es sano y los niños se divierten. ¡Y nosotros también!