Cómo entretener a un niño de 5 años en un viaje largo

 

Muy a pesar de Darío, en casa no tenemos tableta. Hasta ahora no había una razón de peso para tenerla (tenemos dos ordenadores y dos smartphones en casa), pero dada su “querencia” hacia todo lo que se haga o vea en una pantalla (vamos, que se emboba con facilidad) hemos decidido esperar un poco más para no introducir así un nuevo elemento de negociación diaria (¿puedo jugar un ratito? Anda solo un ratito… un juego más…). Y entonces, ¿cómo entretenerle en un viaje? Pues os cuento cómo lo hacemos.

Para empezar, en los trayectos largos en coche (mi pueblo está a 370 kilómetros de Madrid) le ponemos una película en una pantalla/CD que tenemos para el coche. Intentamos organizar el viaje para que se duerma y/o entretenga un rato (jugando a veo-veo y a las palabras encadenadas, que le encanta) para que vea sólo una película. Cuando hay cine no hay niño,  pero tampoco es plan enchufarle una peli tras otra.

Yo nunca he sido de llevar juguetes encima (bien es verdad, que cuento con un padre de la criatura que se inventa juegos, sale a “explorar” y le mantiene entretenido las 24 horas del día); pero si pensamos en un viaje, especialmente con un hijo único, entonces sí que selecciono algunos juegos para incorporar a la maleta.

Como en los últimos años casi siempre nos hemos alojado en apartamentos, a veces nos hemos encontrado con juegos en nuestro lugar de destino, pero yo ya no me la juego. (Por cierto, que recientemente he conocido la web https://www.hundredrooms.com, un buscador de apartamentos, lo que ayuda bastante, no sólo porque compara precios y te evita tener 20 buscadores abiertos, sino porque además filtra apartamentos, eliminando hoteles, algo que para familias, resulta ideal).

A partir de los 3 años ya hay muchos juegos de viaje (o que se pueden llevar fácilmente) que son muy entretenidos para los pequeños. Empezando por el clásico juego de la Oca (tenemos uno de viaje, con las fichas con imán para que no se pierdan), cada vez hay más juegos “portátiles” (¡he visto hasta el Monopoly!). En Amazon tienen una buena selección:

Nosotros este año nos hemos llevado el Dobble, un juego de cartas muy recomendable con versión para más pequeños y para +6 años (aunque nosotros tenemos el de “mayores”, Darío juega ya muy bien), unas “cartas de aviones”, que son las típicas cartas de hacer familias, y también, por supuesto, una baraja de cartas normales, que a esta edad la brisca y el cinquillo, ya son posibles.

Solemos llevar también algún cuaderno de actividades o revistas (la de Peppa Pig empieza a quedársenos un poco infantil, pero el cuadernillo de actividades todavía le entretiene) y luego nos hemos encontrado con juegos aparentemente sencillos, pero que han dado un “juego” (valga la redundancia) increíble: unas ranas saltarinas, un kit para cazar “bichos” para el pueblo, y que en Madrid casi no habíamos usado y una pelota pequeña (siempre hay una canasta/portería o similar allá donde vayas, que sirve para correr un rato).

Obviamente, siempre se puede jugar con lo que tengamos más a mano. En nuestro viaje a la Toscana de este año, los peques se dedicaron a pintar piedras, hicieron un museo y ¡hasta un catálogo de la exposición! Así que, muy recomendable, llevar siempre una caja de rotuladores y/o pinturas encima.

Otro entretenimiento asegurado es un álbum de pegatinas. Este verano le ha tocado a Star Wars y con tanto personaje por buscar, ha dado muchísimo juego en el coche, en restaurantes, e incluso de vuelta en casa (¡es que tenía 1.000 pegatinas!).

Aunque con un éxito relativo (al principio despertó mucha emoción, pero al final Darío pasaba de escribir), durante nuestro periplo italiano hicimos un “Diario de viaje”. Me pedí para mi cumple una Polaroid, que es la que realmente apasionó a los pequeños, y todos los días dedicamos un ratito de la tarde a recordar qué habíamos hecho en el día, pegar fotos, recortes de folletos o recuerdos varios (hojas, tickets…etc). Como todavía nos cuesta un poco escribir, la parte de la escritura, se nos atragantó un poco (ya iremos mejorando), pero lo dejamos en palabras sueltas y algunos dibujos de lo más importante del día. Al final cada niño hizo su propio diario de viaje y, a parte del recuerdo, supuso un rato tranquilo, alrededor de una mesa, al final de la tarde, que se agradece.

Otro invento que ha funcionado muy bien (especialmente en la parte de vacaciones que hicimos con la familia) fueron los Walkie talkies. Nos llevamos unos pequeños que tenemos de Motorola (y que en mi opinión merecen más la pena que los que venden de juguete para niños) y fue un entretenimiento genial para los niños cuando cogíamos el coche (al ir siguiéndonos unos a otros funcionaban perfectamente entre los coches) y también en las ciudades cuando nos separábamos incluso los mayores para hacer rutas diferentes.

Otro truco para mantenerlos entretenidos en las visitas a ciudades (porque seamos realistas, caminar y ver edificios no es algo que apasione a los pequeños), fue darles mapas de la ciudad (de la oficina de turismo) y dejarles que guiaran ellos. Los mapas son elementos funcionales para los mayores pero algo mágico para los pequeños (que de momento, los únicos mapas que les suenan son los del tesoro). En Toscana, al tener una casa grande con jardín, también jugamos a la búsqueda del tesoro un día, con pistas y mapas caseros (una vez hechos por los mayores, y otra por los pequeños).

Y ya para terminar, una recomendación literaria. Busca cuentos de la zona a la que viajas (escritos por gente de la zona o ubicados allí) y cómpralos o llévatelos impresos. Nosotros este año hicimos un monográfico de Pinocho, y de repente cobra sentido lo que le cuentas. Si ven un sitio mencionado en el cuento, se emocionan, y seguro que el recuerdo del cuento y el lugar cobran más sentido y perduran en el tiempo.