Cosmética eco para peques

Martina tiene la piel tremendamente seca, rozando la dermatitis atópica (heredada de mí), así que siempre le compro las cremas hidratantes en la farmacia, precisamente donde descubrí estas nuevas cremas que son una gozada porque, además de hidratarle una barbaridad, le dejan la piel suave como cuando era bebé y encima huelen genial (la mayoría lleva aceite de almendra, extracto de avena y aceite de caléndula).

Flores de caléndula

Precisamente hace poco me enteré de los cuantiosos beneficios de la caléndula (muchas cosas de comida las compro en una tienda ecológica, cuyos dueños, Pablo y Teresa, son dos cracks en cuanto al uso de plantas, hierbas y flores medicinales). Pues resulta que esta flor (las hay amarillas y naranjas), que mucha gente utiliza solo como decoración, es una joya que ya antiguamente se usaba como antiséptico (cura pequeñas heridas y  favorece la cicatrización). En la actualidad, también se utiliza para aliviar irritaciones o eczemas y, sobre todo, para el acné y la dermatitis (incluida la producida por el pañal), además de para prevenir las arrugas.

También hace poco leí que tras la aparición de la enfermedad de las vacas locas en los 80, unido al hecho de un aumento considerable de pieles intolerantes y con tendencia a sufrir alergias, la ciencia cosmética decidió sustituir los ingredientes derivados de animales por los basados en extractos de plantas. Curioso ¿eh?

Para los que os preguntéis cómo se conservan estas cremas naturales, que no usan ningún conservante ni ningún otro tipo de químico, la solución se encuentra en la propia naturaleza ya que suelen usar conservantes muy potentes como el aceite de nim, el de naranja dulce, la vitamina E, la miel o el extracto de semillas de uva, que funcionan igual de bien que sus homólogos químicos.

En fin, que por fin he dado con las cremas perfectas para Martina (por ahora, solo compro la leche corporal y la crema del pañal). A ver si sacan pronto cremas de protección solar y os cuento cómo me han ido.