¿Cuánto cuesta tener un hijo?

Lo primero de todo: ¿qué necesita un bebé durante sus primeros 365 días de vida? Pañales, empapadores y toallitas a porrón, ropa y calzado (aunque hasta el año es raro que empiecen a andar), leche de fórmula y primeras comidas sólidas, una mini cuna (moisés), una cuna, un cambiador, una bañera, una trona, un humidificador, un cochecito, una silla para el coche, vacunas, medicamentos y artículos de farmacia (chupetes, cremas, etc), juguetes y guardería (si trabajas y no tienes abuelos disponibles ni ningún otro tipo de ayuda). Y aquí no meto los extras que muchos compramos (esterilizador, sacaleches eléctrico, hamaca, parque de bebés, mochila, andador, cuna de viaje, intercomunicador…).

Lógicamente, la cantidad que te gastas varía dependiendo de múltiples factores: ¿le das el pecho o compras leche de fórmula?, ¿los pañales los usas hasta que tiene dos, tres o cuatro años?, ¿compras ropa nueva o reciclas de amigas/familia?, ¿se queda en casa o va a la guardería?  Teniendo todo esto en cuenta, vamos a intentar aproximarnos al gasto anual por hijo con la ayuda del estudio ‘Lo que cuesta un hijo’ de la organización de consumidores CEACCU.

Según este informe, la etapa que deja los bolsillos de los padres temblando son los tres primeros años. Durante el primer año, el gasto se sitúa entre los 7.000 y los 11.000 euros. Las partidas en las que más dinero se invierte son en ropa/calzado, alimentación y extras (complementos). La verdad es que ya no recuerdo cuánto nos gastamos el primer año de vida de Martina, pero seguro que mucho más que con Adriana. Con la primera casi todo fue nuevo y con la segunda hemos tirado mucho más de artículos de segunda mano (bendito Wallapop) y de amigos que nos han prestado o regalado desde ropa hasta el propio carrito. Como después de tener a Martina, decidí “cortarme la coleta” en temas de procreación, todas sus cosas las regalé o vendí, así que al tener a Adriana tuve que volver a conseguirlo todo.

Después de darle el pecho durante cuatro meses, a Martina le dimos leche Almirón; a Adriana, Nutribén (más barata). A Martina le compraba la ropa en Benetton, Zara Kids y Sfera; a Adriana, en Sfera, Primark, H&M, Decathlon y Carrefour. Martina usaba pañales Dodot y Adriana usa Chelinos. Martina tuvo calienta-biberones, intercomunicador y una trona muy mona de maderita. Adriana ha prescindido de los dos primeros artículos y su trona es de Ikea (bastante más práctica que la otra, por cierto). Lo que sí nos cuesta igual es su guardería, ya que van a la misma (412 euros/mes, osea unos 4.500 euros/año).

Sobre el tema de las ayudas, mejor ni hablamos. Según datos de Eurostat, España es el país, por detrás de Grecia, que menos recursos dedica a las familias y los niños: apenas un 1,4% de su PIB, frente al 3,5% de media de la Unión Europea. El único beneficio que tenemos nosotros es la deducción que me aplican en el IRPF por ser madre trabajadora con un hijo menor de 3 años a mi cargo. Y en octubre sabremos si nos conceden el “cheque guardería”. La primera ayuda (estatal) me permite aminorar la cuota diferencial del IRPF hasta en 1.200 euros anuales durante tres años (es un dinero que se resta en la declaración de la renta a lo que tenga que pagar o se suma a lo que Hacienda me tiene que devolver). La segunda ayuda (si finalmente me la conceden) nos la da la Comunidad de Madrid por llevarla a una escuela infantil privada (100 euros/mes).

En fin, que tener hijos cuesta unas perras, pero está claro que es el dinero mejor invertido.