Cuentacuentos, tartas y juguetes: De Cuento y Tatán Toys

 

Desde que Olivia cumplió un año me gusta llevarla a cuentacuentos, a distintos lugares. Al que más voy es a la librería De Cuento, en el barrio de Arganzuela (Madrid), porque mi padre vive enfrente y aprovecho también para ir a verle.  Incluso la visita suele ser doble: cuentacuentos y corte de pelo para Olivia, a cargo de su abuelo, que es peluquero, como os conté en este post.

En esta librería los sábados por la mañana siempre hay cuentacuentos gratuitos. Suelo ir cuando estos están dirigidos a los menores de 3 años (suele ser una vez al mes). Es recomendable llegar con un poquito de antelación para coger sitio, porque aunque la sala es espaciosa, suele llenarse. El último día llegué justa y ya no pude entrar (eran cuentos de Pocoyó).

Como esta vez nos quedamos fuera, aproveché para descubrir libros (mi adquisición fue un libro para el baño de Pocoyó con pinturas de jabón), mientras Olivia jugaba en la casita de madera. También tienen una cocinita, un taller mecánico y otros juguetes para que se entretengan mientras los padres compran. Por cierto, también celebran cumpleaños infantiles, ¡con discoteca incluida!

Sábado por la mañana: cuentacuentos, en De cuento

La casita de madera, de De Cuento

Algunos viernes por la tarde Olivia y yo vamos a Tatán Toys, en Majadahonda, una juguetería con encanto que descubrió Laura y a la que Martina se ha hecho asidua. Los cuentacuentos son de pago (unos 5 euros) y, mientras los peques los disfrutan, los mayores pueden degustar las impresionantes tartas que hace Clara:  de manzana, de chocolate Guiness, de queso…

También hacen talleres y celebran cumpleaños. Tengo ganas de que Olivia sea un poco mayor para que haga uno de los que imparte Kina, de El atelier de Chloe, en los que reinterpretan el arte de pintores famosos.

Martina, en el cuentacuentos de Lily, en Tatán Toys

El rincón de los golosos, en Tatán Toys. Foto: Tatán Toys

De Cuento y Tatán Toys tienen varias cosas en común: sus dueños son encantadores y disfrutan recomendando libros y juguetes. Abren las puertas de su negocio con generosidad como si entraras en su propia casa y a pesar de que el público es como es (niños, que no tienen mucho cuidado con las cosas y lo quieren tocar todo) nunca ponen malas caras.

Olivia y Martina, al fondo, jugando, sin que las miren mal en Tatán Toys

Esto lo resalto porque conozco otro sitio precioso, donde venden juguetes y hacen talleres para niños, donde el trato es muy diferente. Tuve que oír la desafortunada frase “Los juguetes no son para jugar”, porque Olivia había cogido una bolsa con un juego de bolos de plástico. Por supuesto, nunca más volveré a ese lugar.

¿Os animáis a acompañarnos a alguno de estos planes?

Podéis ver la agenda del mes de marzo de las actividades de Tatán Toys aquí y las de De Cuento, aquí.

 

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