Cuentos imprescindibles para niños de 5 años

 

Al igual que no entiendo mi infancia/adolescencia sin los libros de Los Cinco, no entiendo la infancia de Darío sin algunos cuentos como El Pollo Pepe o A qué sabe la luna. Y aunque la oferta de literatura infantil es infinita, me he atrevido a escribir este post para compartir algunos cuentos e historias que me parecen imprescindibles. Diría que este post va más dedicado a tíos/tías, abuelos/abuelas y amigos/amigas sin niños cerca, que ante la petición de “cómprale un libro” te aparecen a veces con algún esperpento… porque también se publican cosas muy muy malas, así que, ahí van sugerencias para ellos también:

Como mencionaba, El Pollo Pepe  ha sido a nuestra casa lo que fue La Enciclopedia para los alumnos de la postguerra. Un libro de referencia. Lo hemos leído miles de veces. Y todavía, a día de hoy, con 5 añazos, lo leemos alguna noche como guiño hacia su etapa de bebé. Con poco texto, con troquelados (mil veces pegados y repegados con celofán) y en el que las madres quedamos un poco mal paradas (… mira cómo es su mamá… y aparece una gallina GIGANTE), creo que es OBLIGATORIO tenerlo en casa.

Otro cuento obligado, y del que hemos visto incluso representaciones teatrales (se presta mucho a los títeres y teatros de sombras) es A qué sabe la luna. Un cuento repetitivo (que suele gustar en esas edades) y que se presta a la imaginación (una tortuga que intenta atrapar la luna y como no puede va llamando a otros animales para que, haciendo una torre encima de ella, la lleguen a tocar). Este libro nos abrió las puertas de una maravillosa editorial, Kalandraka, de la que nos hemos hecho super fans, y de la que también tenemos La Cebra Camila y el Gallo Kiriko acabó también en nuestra estantería, siendo éste un recuerdo de mi infancia, ya que era uno de los cuentos que mi padre me contaba antes de ir a dormir. Por cierto, que como sabéis por mis post de ocio, Kalandraka tiene además una tienda con espacio para actividades y organiza todos los fines de semana cuentacuentos y conciertos para los más peques.

Hay tres cuentos que nosotros no tenemos, pero que han pasado por nuestras manos, y son mencionados en el parque (pues claro que en el parque también se habla de “literatura”!!) como necesarios en cualquier estantería infantil: A qué saben los besos y Adivina cuánto te quiero, que como son de besos y amor he llegado a la conclusión de que se los regalan ¡¡prioritariamente a niñas!! (de este tema del género prometo despotricar un poco en un futuro post), y también el cuento de Todo el mundo va, para animar a los peques a empezar a ir al baño. Con este cuento tenemos además una anécdota graciosa, porque Darío solía ver un vídeo de este cuento en la app Decuentos (y que tiene la Fundación Germán Sánchez Ruiperez, que gestiona la Casa del Lector de Madrid) y un día, nos encontramos con la chica del vídeo en una actividad de la Casa y lo contó sólo para él☺

Como veréis tengo mucho vicio con el “cuento ilustrado” y he de confesar que me dejo más dinero del que debería en aumentar la colección de libros de Darío, siendo uno de mis “agujeros” en los últimos meses una colección de Planeta de Agostini, que se puede comprar en los kioskos y de la que me he enganchado. Como los paquetes vienen cerrados no puedes echar un ojo y decidir, y claro está, no todo lo que hemos comprado nos ha gustado. Pero de esta colección destacaría dos libros que para mí han sobresalido por encima de otros: La Jirafa Cerafa y El hombre que caminó entre las torres. Curiosamente, ambas historias han sido también llevadas al cine. La primera en una peli de animación para niños y la segunda para adultos. Si queréis echar un ojo a la colección completa podéis verla aquí.

Una opción de libros que se está volviendo popular (y que, sobre todo, junta un regalo original con un libro, que de eso se trata), son los libros personalizados. Esta semana hemos probado el nuevo libro de Mumablue, Burbujas, y a Darío le ha encantado. No sólo porque era obvio que se parecía al personaje principal, que además llevaba su nombre, sino también porque se sentía identificado con la historia: un niño al que le da miedo el mar y una tortuga a la que le da miedo la arena, que son capaces de vencer a sus miedos juntos, invitando a los peques a probar y experimentar para disfrutar de cosas que desconocen. Lo gracioso del libro es que al final, en la última página, insertan una foto del pequeño y una dedicatoria. Y Darío, al verse allí retratado se emocionó hasta un punto que yo no me imaginaba. Se encerró en su habitación para completar la dedicatoria y puso lo siguiente motu propio.

Y para acabar, un par de recomendaciones más. Como ya os he contado en alguna ocasión, Darío es un asiduo usuario de la Biblioteca Municipal desde muy pequeño. Y hemos traído infinidad de libros en estos 5 años, por lo que me resultaría imposible recordar todos. Pero sí hay un cuento y un autor que se han quedado grabados en mi cabeza (algo que a estas alturas de mi vida y con el cansancio que tengo no es fácil) y son La abeja de más, un cuento con ilustraciones fantásticas pero a la vez con una historia de fondo super potente sobre cómo reacciona una colmena cuando se enteran de que hay una abeja de más, y su conclusión final “nunca se supo cuál era la abeja de más… o quizá había sido un error de cálculo”. Y un autor al que me encontré por cuadriculada: Pablo Albo. Explico lo de cuadriculada. Ante tanta oferta en la biblioteca, necesitaba (porque una es así de racional) un criterio para seleccionar cuentos… así que empecé por la A, y allí estaba Pablo Albo. Yo soy muy mala con los nombres y con la memorización en general, pero recuerdo su nombre porque durante varias semanas siempre nos traíamos a casa cuentos suyos (casi sin darnos cuenta de que era siempre el mismo autor), y algunos nos han encantado: La sopa quema, Pollo y Erizo, 37 tortugas o Gigante poco a poco.

Cuando llegue a la B, os digo si descubro alguna otra joya….