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“Mi mama me mima” es una de esas frases que tenemos grabadas a fuego en la memoria porque la usamos todos y todas para aprender la “m” en el colegio (mi hijo todavía la usa), pero, y ¿papá qué? ¿papá no mima?

Hace ya tiempo publiqué un post sobre conciliación, donde os hablaba de mis amigos de Ahige, la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género. Trabajando con ellos, hace ya algunos años, aprendí y admiré su compromiso con la igualdad, siendo uno de los pilares de su filosofía y trabajo, la defensa a ultranza del reparto de las tareas del hogar, donde quedan incluidas las tareas del cuidado.

Ya por entonces algunos colectivos empezaron a celebrar el Día del Padre Igualitario, iniciativa a la que se han ido uniendo asociaciones y colectivos, entre ellos los Papás Blogueros y si me permitís, yo solo voy a “felicitar” en el día de San José a los padres igualitarios que conozco. Porque convertirse en padre es fácil (no os voy a explicar aquí lo de la semillita), pero ser padre igualitario, comprometido, que concilia y que comparte, no lo es tanto, y la verdad, no conozco a tantos.

Tengo la suerte (o buen ojo) de compartir la crianza de mi hijo con un padre implicado, cariñoso y sobre todo, que asume su parte del cuidado. Toda. Sin excepciones. Un padre que no pregunta qué ropa le pone, sino que me “reprende” porque le pongo unos calzoncillos que ya le quedan pequeños e incluso le cambia de “modelito” (a mis espaldas) porque le he puesto algo que “no combina”. Un padre al que no hay que explicarle nada sobre Dalsy y Apiretal. Un padre que por la noche, entre suspiros antes de quedarse dormido pregunta (porque por desgracia pasa menos horas con el peque que yo), si hoy ha hecho caca, porque sí, esas cosas son importantes, y si caen de un lado de la pareja sólo, entonces no es corresponsabilidad.

Padre es el encargado del baño desde el día 1. Una tarea aparentemente sencilla, pero de alto riesgo hasta los 12 meses porque Darío odiaba el agua.

Padre es el encargado del baño desde el día 1. Una tarea aparentemente sencilla, pero de alto riesgo hasta los 12 meses porque Darío odiaba el agua.

En una ocasión llegué a escuchar a una amiga, hablando de su marido y padre de sus dos hijos, que “el pobre había llegado un momento que no podía más con el tema de la caca, que lo pasaba fatal” (what?!?!) ¿Con dos hijos? Pues si no te gusta, haberte comprado una planta, ¡que no caga! Porque claro, no era un comentario al aire sino una justificación de por qué él nunca cambiaba los pañales. Perdonadme por esta línea argumental tan escatológica, pero es que me quedé a cuadros, no sólo por el hecho en sí, sino por la justificación de su pareja y madre de sus hijos.

Hecha ya mi labor reivindicativa, que me temo que todavía es necesaria, aquí va mi felicitación y también celebración por todos esos papás que se implican en la crianza de sus hijos al 100%.

Como no podía ser de otra manera, Darío adora a su padre (y por cierto los hijos e hijas de mis amigas y sobrinas varias, también:)

Como no podía ser de otra manera, Darío adora a su padre (y por cierto los hijos e hijas de mis amigas y sobrinas varias, también:)

Mi regalo, unos cuentos. 

“Mi papá”, es un álbum ilustrado de la editorial Kónikos, en el que con mucha ironía (hacia los pequeños escuchantes) se cuenta la historia de un papá que no se quiere ir a dormir. Ilustraciones originales y sobre todo para niños que ya van pillando la ironía, una historia muy bien traída. Mezcla un poco de tirón de orejas a los peques por la lata que dan para irse a dormir, y muestran una faceta tierna del papá (al que le da miedo la oscuridad).

“¡Papá es mío!” todavía no he podido leerlo porque está recién estrenado en librerías, pero es del mismo autor de “Las princesas también se tiran pedos”, que es todo un clásico.

Y para acabar comparto una fantástica selección que he encontrado en un blog con 20 cuentos en los que los papás son protagonistas.20160507_145805

 

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COMENTARIOS
1

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  • María P 14/03/17

    Enhorabuena Conchi por contar con un compañero así.
    Yo también tengo suerte con el mío aunque lo de combinar la ropa no sea lo suyo :)