Escapada con niños al castillo de Belmonte (Cuenca)

 

Como ya os mencioné en un post anterior, en el colegio de Olivia este trimestre están trabajando sobre el apasionante mundo de los castillos y, por ende, sobre la época medieval. En unas semanas les llevarán a visitar al castillo de Manzanares el Real, ya que el mismísimo don Diego  Hurtado de Mendoza fue un día al colegio a invitarles. Todas las clases, el comedor y  las zonas comunes han sido decoradas como si estuvieran en un castillo y realmente ha quedado espectacular. Para seguir con la fascinación y el aprendizaje sobre el tema, hemos ido hace un par de fines de semana a uno de los castillos mejor conservados que hay cerca de Madrid: el de Belmonte (Cuenca).

A una hora y media de la capital, se alza imponente el castillo de Belmonte, construido en el siglo XV por Juan Pacheco, primer marqués de Villena (ahora que estoy totalmente enganchada a la serie “Isabel” gracias a Netflix hasta le pongo cara, jeje).  Está totalmente reformado y algunas de sus habitaciones están vestidas.

Nada más comenzar el recorrido una proyección audiovisual de quince minutos cuenta a los visitantes la historia del castillo narrada a través de dos personajes históricos relacionados con el castillo: Juana la Beltraneja y Eugenia de Montijo. Además durante la visita, una audioguía para cada visitante (grande o pequeño) nos ayuda a entender lo que entre esas paredes sucedió. Lo de las audioguías es un acierto, desde luego. ¡A Olivia le encanta escuchar lo que le cuentan! Y eso que nosotros contábamos con un guía de lujo, el abuelo de una de las compañeras de clase de mi hija es un auténtico experto en castillos y fue un placer escuchar todo lo que sabía.

Además de pasear por sus salones interiores y por sus murallas, hubo dos estancias que a los más pequeños les encantó: las letrinas y las mazmorras. Así como hacerse fotos con las armaduras y comprarse en la tienda un arco con flechas para practicar.

El fin de semana no fue el mejor para disfrutar de la visita al pueblo, ya que hizo muchísimo frío y nos llovió, pero merece la pena también visitar la colegiata así como el Palacio del Infante Don Juan Manuel (hoy un hotel de Ruralka, reformado con gran gusto). Nosotros dormimos en el Palacio de Buenavista y comimos  platos típicamente conquenses, como el morteruelo y el ajo arriero, en el restaurante La muralla.

¡Ahora ya estamos planeando cuál será el siguiente castillo que visitemos!