Escapada rural con niños a Cerdecilla

Hotel Rural Las Rozuelas

Como realmente esta escapada es el regalo de mis padres, hemos tirado un poco la casa por la ventana con el hotel (no es precisamente low cost). Eso sí, nuestros cuerpecitos lo han disfrutado de lo lindo: hemos desayunado como príncipes (bollería recién horneada, embutidos ibéricos, mermeladas caseras…) y las enanas se lo han pasado genial por sus alrededores, donde tienen robles centenarios, fresnos, pinos, sauces, cedros… Y todo con mucho gusto (la dueña es paisajista). Nuestra habitación tenía terracita y un detalle chulo: el minibar era gratis y cada día lo reponían.

 

Explorando los alrededores del hotel

El viernes comimos un cocido super rico en un restaurante de menús de toda la vida (La Maya). Y el sábado, un corderito hecho en horno de leña en El Asador de Ángel.  Tienen tronas y una mesa para pintar (cambiador no tienen). Comimos genial. Mi idea había sido comer en Yeyu (me lo ha recomendado bastante gente), pero reservé muy tarde y ya no había mesa. Los precios tampoco son low cost, así que si vais y no queréis gastar tanto podéis comer de tapas en la planta de abajo (probad sus escabeches y su cochifrito, que son famosos). Yo lo tengo pendiente para nuestra próxima visita.

Restaurante Asador de Ángel

Si vais a Cercedilla y os hace buen tiempo, podéis pegaros un chapuzón en las piscinas naturales de las Berceas (abren a mediados de junio). Si vais en invierno, podéis llevaros un trineo (los de Decathlon son muy prácticos) y disfrutar de  la nieve en el Puerto de Navacerrada o en el Puerto de Cotos. Para llegar hasta allí, podéis coger el Tren de la Naturaleza (un Cercanías que atraviesa zonas muy bonitas de la Sierra de Guadarrama) en la estación de Renfe de Cercedilla. Y si vais en otoño o primavera y el tiempo acompaña también podéis organizar alguna ruta de senderismo por las cumbres y puertos que rodean el norte de Cercedilla (Cerro Minguete, Puerto de la Fuenfría, Alto de Siete Picos…).

Como nosotros fuimos con Adriana (16 meses) optamos por planes más tranquilos: el sábado fuimos a la Finca La Vaqueriza para que Martina montara media hora en poni (a partir de 8 años ya montan en caballo). Yo fui la responsable de pasear a Romerito por la pradera de la finca y también por fuera del recinto y la verdad es que a Martina le encantó (la actividad cuesta 17 euros).

El domingo reservé una visita guiada por la Finca Río Pradillo, pionera en España en agricultura ecológica biodinámica. Almut, una alemana muy maja, nos enseñó cómo cuidan de sus animales (tienen vacas, caballos, gallos y gallinas) y de su huerta ecológica. Lo que más me gustó fue la explicación de cómo hacían ellos mismos el pan (con trigo, espelta, centeno y kamut). La visita cuesta 3 euros por persona. Tened en cuenta que si vais con carrito tendréis que plegarlo para poder entrar porque la valla por la que se accede a la finca es demasiado estrecha. Al final de la visita nos ofrecieron una degustación de bizcocho de chocolate y yogur (todo ecológico, claro). Y, por supuesto, luego arrasamos en su tienda. Todo riquísimo.

La verdad es que ha sido un fin de semana muy especial. Espero que en la segunda parte del partido (¡ojalá también haya prórroga y penaltis!) los cuatro sigamos disfrutando juntos de muchísimas más escapadas y periplos viajeros. Es una pasión que Michel y yo compartimos y que no hemos dejado de disfrutar incluso después de haber tenido a las niñas. Ahora, en lugar de dos somos cuatro y la logística, el ritmo y el presupuesto cambian. Pero la pasión sigue ahí. Y como dice un personaje genial de ‘El secreto de sus ojos’, “se puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de religión, de Dios…, pero hay una cosa que no puedes cambiar: de pasión“.

    • María P
      26/04/16

      Muy chulas las recomendaciones por Cercedilla. Gracias!!