Filandón, un restaurante con encanto al que se puede ir con niños

 

¿Os imagináis un restaurante con encanto, en medio del campo, pero dentro de la ciudad y al que poder ir con niños? ¡¡¡Pues existe!!!
Se llama Filandón y ha abierto sus puertas en Madrid hace muy poco.
Filandón es un restaurante cuyo concepto se resume perfectamente en su eslogan: El campo en la ciudad. Porque efectivamente está en el campo, pero sin salir de Madrid, apenas a unos metros del barrio de Montecarmelo, en la carretera de Fuencarral a El Pardo.

Lleva tres meses de funcionamiento y el éxito parece asegurado. A pesar de lo grande que es, el pasado sábado estaba lleno. Sin embargo, no es agobiante. Su distribución en salones y terrazas consigue que cada sala tenga su propio ambiente. Eso sí, están todavía en rodaje y algunas cosillas son mejorables, pero por la predisposición que tienen, se les perdona.

El lugar tiene el encanto de las casonas de la Provenza, con farolillos, centros de flores silvestres, casitas para pájaros, leña apilada. El fuego también está presente. De hecho la palabra filandón significa “reunión alrededor del fuego donde se contaban cuentos, se recitaban romances, se hablaba de los chascarrillos de los pueblos, incluso se cantaba y se bailaba”

Y ahora viene lo mejor. Es 100% Mammaproof. No solo cuenta cuenta con tronas (de madera, a juego con la decoración), sino que tiene un baño para niños, situado estratégicamente junto a la zona de juegos exterior, en el que además de cambiador, tiene retretes (de colores) y lavabos a la altura de los peques. Además, para que se entretengan durante la comida, les llevan el menú infantil en unas hojas para colorear y ceras de colores.

Sus dueños son Pescaderías Coruñesas, de ahí que en su carta los platos estrella sean de pescado, aunque también ofrecen arroces, carnes y verduras (éstas sobre todo en los entrantes). Todo lo que pedimos estuvo exquisito (morcilla con patatas paja, huevos rotos, croquetas, arroz con verduras y rodaballo). Ya cuentan con experiencia en hostelería, pues regentan también los restaurantes O Pazo y El Pescador.

Os lo recomiendo para dos planes: tanto para comer con niños como para cenar en plan romántico. ¡Seguro que os gusta!

<< Anterior