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Por estas fechas, cuando los días alargan, las terrazas nos tientan desde cada acera, y cuando empiezo a contar los días que quedan para que abran la piscina… llega la temida “Operación cambio de armario” ¿La mía? ¡No! La de mi hijo.

Cuando Darío nació mucha gente se apresuró a ofrecerme ropa. Me llegaban bodies, camisetas y ropita molona, impecable, que a su vez yo dejaba impecable. Las razones. Al principio nos emocionamos comprando trapitos sin entender todavía mucho de tallas y temporadas. Además, para lo que hacen, que es estar tumbados, les podías poner cualquier cosa y quitarla casi limpia (excepto cuando sus fluidos varios malolientes sobrepasaban las barreras naturales – es decir pañales y baberos – y la liaban). Pero la ropa no se gastaba. Bien es verdad, que les duraba poco por lo deprisa que crecían.

dario

Cuando llega el calor, siempre me pilla sin ropa para Darío

Pero ahora, llega el temible “cambio de armario” y me enfrento a un armario vacío… nada sirve del año anterior… nada dura más de una temporada… y ya nadie ofrece ropa, porque ¡la destrozan! Y por eso, cada seis meses aproximadamente, tenemos que comprar TODO. Las camisetas, de un año a otro le quedan raquíticas y los pantalones no hay posibilidad de probar si valen porque como decía, suelen acabar rotos a final de temporada. Me he hecho una experta en rodilleras (que por cierto, vaya precio que tienen!) y también en cambiar denominaciones (lo que antes eran bermudas ahora son pantalones cortos), pero aún así, me toca comprar..

Parece que no, pero es una pasta, y al dinero hay que unir el tiempo que hay que dedicarle. Nunca es buen momento para ir de compras de ropa para otro y el proceso en sí es como una película de terror, y sino que se lo cuenten a “Trimadre” que cuenta de forma muy gráfica este terrible momento.

Yo hace ya tiempo que compro casi toda mi ropa por internet, porque no me da la vida para salir de compras y porque me he vuelto muy práctica y voy a tiro fijo “camiseta-negra-cuello-alto” o “falda-corta-azul”. Y en las webs que te ayudan a seleccionar por talla, forma, color, tejido…etc, al final decides entre un par de modelos y listo. Con Darío no me había atrevido todavía porque es un tirillas y hay que probarle mil cosas para al final comprar una. Pero este año me he decidido a comprar las camisetas, para, por lo menos, hacer parte de la compra online y me  ahorro la mitad del tiempo de la compra presencial, pudiendo ver uno a uno los modelos que más me gustan y evitando el coge lo primero que pilles antes de que ponga la tienda patas arriba.

Valorando distintas webs en las que probar, llegué a la colección de camisetas de niño de Mayoral, que es una marca que siempre me ha gustado porque es una empresa familiar de origen español que ha conseguido su espacio frente a los gigantes del textil.  Agradecí también que no eliminen del catálogo camisetas de manga larga, porque en verano en mi pueblo hace fresco y me vuelvo loca para encontrarlas en los meses previos. Y por curiosidad, y porque ya sabéis que no creo en las cosas de “niños” y de “niñas” también eché un vistazo a las camisetas de niñas, porque algunos modelos me gustan para Darío (¡y para mi!).

Con los pantalones, todavía no me atrevo. Hasta que no le pille el tranquillo a las tallas, no creo que me pueda arriesgar. Pero con las camisetas no hay problema. Lo peor que puede pasar es que le queden amplias, y así, oye, le duran un año más.

COMENTARIOS
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  • Maria G. 18/04/17

    Ja ja. ¡A mi me pasa lo mismo! Con tal de no ir de tiendas con mi hijo, que es un torbellino, soy capaz de comprar hasta por catálogo!! Gracias por las sugerencias.

  • Cruz 18/04/17

    Te entiendo perfectamente. Yo cada vez soy más online, la verdad. Me encantaba el plan ir de compras, pero con la peque prefiero huir de centros comerciales, porque si no salgo cargada pero de cosas para ella!