kandinsky, una exposición también para niños

 

Una compañera de trabajo se quejaba el otro día de que en la exposición de Kandinsky había muchos niños dando la lata y que debían prohibir la entrada a los niños pequeños. Entiendo su malestar porque en este tipo de lugares no debe haber cabida para carreras, risas y gritos, pero no todos se comportan así. Me parece que como padres debemos saber adónde  podemos llevar a nuestros hijos y adónde no. En muchos casos depende del carácter de los críos y tendríamos que saber si son capaces de aguantar una exposición larga y con mucha gente, como es la de Kandinsky. En mi opinión, creo que la clave es elegir horas con menor masificación, preparar la visita  desde casa (habiéndoles contado algo de lo que van a ver) y evitar ir en grupos de amigos.

Yo he ido con mi hija Olivia, que tiene cuatro años, a ver esta exposición y no ha molestado a nadie. Ha ido de mi mano, con su audioguía, escuchando atenta y preguntándome de vez en cuando en voz bajita. A mi favor cuenta que es una niña tranquila, que fuimos sin más niños que la distrajesen y a una hora que no había mucha gente. Fue una experiencia que le gustó tanto que me ha pedido que la lleve a otra exposición con “cascos para niños”, aunque no he encontrado todavía ninguna.

Gran parte de su interés venía porque el año pasado en el cole uno de los proyectos del curso giró en torno a la obra de Kandinsky, así que cuando vi que se inauguraba esta exposición en Madrid (una de las mayores muestras monográficas que se han hecho en España de la obra del pintor ruso, como dicen en su web), lo tenía claro.  Anteriormente había llevado a Olivia a museos y exposiciones y se había mostrado muy interesada. No tenía dudas de que la visita iba a ser un éxito. Fuimos un lunes (ese día el precio es reducido, 5 euros cada adulto y la niña,  gratis. Los demás días la entrada general cuesta 11 euros) y nos dieron audioguías a todos, incluida una infantil para la peque. Le encantó escuchar los comentarios sobre los cuadros y cuando terminaba buscaba rápidamente el siguiente e incluso me comentaba algún detalle que le había sorprendido o que ya sabía de clase.  (Lo de la audioguía infantil en esta exposición me parece una idea estupenda.  Como no en todas las exposiciones cuentan con la versión infantil, lo que suelo hacer es una pequeña guía casera con varias obras de las que vayamos a ver para ir preparando la visita y que en el museo las busque).

Después de la visita, le compré en la tienda el libro de Kandinsky de la colección Colouring Book, que suelen vender en los museos. Así ha podido colorear las obras de su pintor favorito. También aproveché para comprarle “Mi primer libro de arte”, para aprender trucos para dibujar mejor.

Os recomiendo de veras que vayáis a ver esta exposición y que si vuestros niños son pequeños apasionados del arte, no dejéis escapar esta oportunidad. Está en el Centro Centro hasta el 28 de febrero.

Por cierto que este domingo llevo a Olivia a un taller de arte para niños que ha organizado Kina (El Atelier de Chloe) sobre Kandinsky. ¡Está muy ilusionada!

¿Qué otras exposiciones recomendáis para ir con niños?