La Burguesita, un restaurante a prueba de niños

 

Hace poco, una amiga (no tiene hijos) se me quejaba de lo pesaditos que son algunos niños en los restaurantes; mejor dicho, de la mala educación que reciben de sus padres, que les dejan corretear entre las mesas, molestando al personal. Y tiene toda la razón. Pero también es verdad que por muy bien educados que tengas a tus hijos en algún momento te la pueden liar (el momento “tengo sueño-estoy insoportable” es el que más miedo me da). Por eso, desde que nació Martina nosotros solemos ir a restaurantes pensados para niños; así no molestamos a nadie y, de paso, nos ahorramos las miradas reprobatorias, como la de mi amiga.

 

Hamburguesa clásica de buey

La Burguesita es uno de esos restaurantes, 100% Mammaproof,que cuenta con una zona infantil de 0 a 6 años con cuidadora-animadora (servicio totalmente gratuito) donde los niños se lo pasan en grande mientras tú comes tranquilamente. La clave está en que las paredes de esta zona son de cristal, por lo que tú mismo puedes controlar a los más pequeños mientras que ellos juegan tranquilos porque saben que estás ahí (en la ludoteca de Riofrío siempre nos cuesta dejar a Martina porque al estar en una planta diferente a la del restaurante los niños no te ven). Los valientes también pueden comer en la terraza de arriba, donde han habilitado una casita y un tobogán (hay aforo para 40 comensales y no te cobran ningún tipo de suplemento).

Martina se “enganchó” a la tele

La piedra angular de la carta de La Burguesita son las hamburguesas. Nosotros nos decantamos por sendas hamburguesas de buey (las carnes de ternera y buey proceden de la Sierra de Guadarrama), ligado con aceite de trufa. Muy ricas. Aunque reconozco que me quedé con las ganas de probar una tabla de degustación de seis mini hamburguesas  (tres de buey y tres de ternera con ingredientes tan sofisticados como el foie o las setas). Para los niños disponen de tronas y tres menús diferentes (unos 12 euros de media). El que elegimos para Martina (mini hamburguesa de secreto ibérico, calamares, croquetas, patatas y helado) pareció gustarle.

En Madrid no es fácil encontrar restaurantes en los que poder comer tranquilos mientras tus hijos se divierten; por eso, cuando encontramos una joyita como La Burguesita nos gusta compartirla. ¡Espero que os guste!

 

El área infantil está pensada para bebés y niños de hasta seis años

 

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