La primera vez que fui a Disneyland

 

La primera vez que fui a París fue hace más de veinte años y Disney todavía no había abierto su sucursal en el país vecino. En todo este tiempo no había surgido ningún plan que incluyera pasar a saludar a Mickey Mouse y compañía. Así que con 35 tacos he podido disfrutar de Disneyland París por primera vez, como si fuera una niña.

 

El parque celebra estos días su vigésimo aniversario y para que los medios hablen de ellos invitan a muchos periodistas (unos 800) y algunos famosos de toda Europa. Como además de periodista, soy consorte de periodista, he tenido el privilegio de gozar de un fin de semana en este parque con todos los lujos, entre ellos, un pase VIP Fastpass, lo que significaba que en algunas atracciones, las más populares, te podías ahorrar mucho tiempo de tu vida haciendo cola y pasar por un atajo. Con esta tarjeta colgada al cuello, podías mirar el tiempo de espera de una atracción y respirar aliviada.

No os voy a hacer una crónica rosa, porque de famosos nacionales solo vi a Mar Flores, Christian Gálvez y Almudena Cid. Sí os puedo contar que el famoso corte de la cinta fue realizado por Salma Hayek. La actriz hizo un recorrido por el parque de la mano de su hija Valentina y su marido, el señor Pinault (un francés forrado, dueño entre otras marcas, de Gucci), escoltados por la madre de la mexicana.

Por la noche, el ex futbolista Zinedine Zidane se encargó de dar la bienvenida al nuevo espectáculo, llamado Dreams. A pesar del frío que pasamos, disfrutamos de lo lindo de la proyección sobre la fachada del castillo de la Bella Durmiente.

Obviamente todo el parque está pensado para ir con niños e incluso bebés.Desde las fuentes y los lavabos a dos alturas, hasta el alquiler de sillas para los más pequeños, pasando por lugares donde cambiar los pañales, calentar los biberones y comprar potitos. Casi todos los restaurantes tienen tronas. Y para los padres más atrevidos, existe un servicio para que ambos disfruten de una atracción por turnos y sin tener que volver a hacer cola si el niño no puede montar en ella.

La diversidad de las atracciones permite a niños y grandes de todas las edades poder disfrutar de ellas. A mí la que más me gustó fue Space Mountain, una montaña rusa ambientada en el espacio que me recomendó una compañera de trabajo y acertó de lleno. ¿Recordáis esa experiencia de bajaros de una atracción y decir quiero montarme otra vez? Pues volví a sentirla, aunque no pude repetir… Me pareció espectacular la sensación de ir flotando en el espacio y agradecí que no tuviera ninguna bajada de esas que te ponen el estómago en los pies. ¡Con lo que yo era!

Para celebrar este aniversario Disney ha puesto en marcha una iniciativa muy divertida: pidió a sus seguidores en Facebook fotos de viajes del año de la inauguración. Han elegido las mejores y la fotógrafa Irina Werning las ha reproducido con los mismos protagonistas y hasta la misma ropa. Una de ellas es Cristina, que ahora trabaja en prensa de Disney, y que me contó que la fotógrafa buscaba hasta en mercadillos para poder encontrar la misma ropa que en la foto original. Pudimos ver algunas de estas imágenes, que se expondrán al público en el parque este verano bajo el nombre Generación Disney: regreso al futuro.

Una de las periodistas que conocí fue Edith, de la Televisión Galega, una chica encantadora, que en perfecto gallego hace una crónica que resume todo lo que vivimos ese fin de semana y que podéis ver en este enlace. Aviso: hay un cameo sobre el minuto 4.

Olivia, que cumplió once meses justo el día que me marchaba, se quedó en casa de la abuela, pero tiene la promesa de que la llevaré en cuanto pueda disfrutar.

Para terminar os pongo un enlace a un post de una bloguera de nueve años con la que compartí viaje (y a la que quiero mucho) para que completéis la crónica desde un punto de vista infantil. Aquí nos tenéis a las dos, en la alfombra morada antes de entrar en la cena de gala.

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