Las drama mamás son para siempre

 

El otro día cayó en mis manos un libro que solo por el título ya me cae bien: Cómo no ser una drama mamá: las 101 frases de tu madre que juraste no repetir (Amaya Ascunce, Editorial Planeta). En el libro, que empezó en formato blog antes de dar el salto al papel (Amaya llevaba la web de “Elle” y no acababa de lanzarse hasta que Planeta la fichó), se nos recuerdan algunas frases con base científica (…), otras que provienen de la sabiduría popular (…) y otras que no se sostienen ni con pinzas. El elenco es enorme. ¿Lo ojeamos juntos?

Quién no se acuerda de “Corre, bébete el zumo rápido que se van las vitaminas” (confieso que yo lo pienso cada vez que le hago la papilla de frutas a Martina y voy como una moto para que se la tome rapidito) y qué me decís de “De ahí no te levantas hasta que le veas el dibujo al plato“. Inolvidables también los cambios de género. Veamos: “Ni peros, ni peras”, “ni chocolate ni chocolata” (creo recordar que Luis Piedrahita escribió un monólogo buenísimo sobre esto) y ese “¿No te comes las lentejas?, pues las tendrás para cenar y si no, para desayunar”. Y lo peor de todo es que se cumplía. Y ese Ponte la chaqueta que hace frío” cuando por tu cara caían chorretones de sudor… Y no había defensa posible. Chaquetita abrochada hasta la garganta.

Y dos de las mejores: Si te tragas un chicle, se te van a pegar las tripas” y “Si sigues llorando, te voy dar yo motivos para llorar de verdad“. Insuperables. Por cierto, ¿alguien llegó a ver al Coco? ¡Cómo han cambiado los tiempos! A nosotros nos amenazaban con que venía el Coco si nos portábamos mal y ahora se pone el grito en el cielo porque podrías traumatizar al niño. Ainss.

Algo que merecería un post aparte (un spin off, como diría mi compi de blog) sería el papel de las drama mamás cuando siguen llamando a diario para ver qué ha comido su chiquitín, cuando el angelito tiene 35 añazos y unas barbas hasta la cintura. Ya lo dice la autora en su libro: “Una drama mamá lo es para siempre e intenta educarte aunque cumplas los 50”. ¿Caeremos también en esto?

Por lo visto, las drama mamás se suelen convertir en abuelas consentidoras, pasando de un extremo al otro. Contigo siguen siendo superprotectoras y censoras mientras que malcrían a tus hijos. ¡Toma ya!

Un apunte: la autora no es madre; ha escrito el libro desde el punto de vista de una hija. Un punto de vista que le da para escribir un blog chispeante y lleno de gracia:  www.comonoserunadramamama.com.

 

 

 

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