Decálogo para escribir un blog no ñoño

 

Si quieres escribir un blog porque te apetece compartir tu maravillosa experiencia de ser madre o padre (ahora ya hay unos cuantos que les ha dado por ahí), tienes dos opciones: pintar el mundo de color de rosa y diseñar el blog con nubes y piruletas o adentrarte en el club de los blogs no ñoños, donde las cosas se dicen por su nombre.

Si quieres ser de esta últimos, sigue al pie de la letra estas instrucciones:

1. Lee el libro “Cómo tener un bebé y no convertirse en unos cursis“. Déjalo en la mesilla junto al de “Duérmete niño” o el de “Bésame mucho”, depende de cuáles sean tus tendencias político-maternales.

2. Piensa muy bien el nombre del blog. Elige uno que no contenga las siguientes palabras: mamá, madre, bebé, teta… Tiene que ser divertido, retorcido y con doble sentido. Hala, quiébrate la cabeza unos días más porque es muy importante. No hay marcha atrás.

3. Pon motes a tus hijos. Nada de mi peque, mi nene, ni llamarles por su nombre. Hay que bautizarlos con un gravatar, por el que serán conocidos en la blogosfera ya de por vida: Jomío, Gremlin, Tamagochi, lamayor, lamenor, El guaje, Destroyer… Al marido se le puede llamar desde el clásico “santo” al germanizado “maromen“.

4. Olvida lo políticamente correcto y lánzate de lleno en los temas más oscuros de la maternidad. Te saldrán detractores y te pondrán a caer de un burro, pero da mucha vidilla al blog y encima te lo pasarás de la leche respondiendo a trolls. Temas controvertidos pueden ser las vacunas, el método Estivill los partos.

5. Estilísticamente, suéltate el peloLos tacos molan cuando vienen de madres, porque casan con el estereotipo de madres desesperadas. Pero sin caer en lo zafio, tipo Belén Esteban, no me jodáis. Algunas blogeras noñoñas dicen que lo están dejando, pero no parece más que una pose.

6. Selecciona con cariño las fotos. Nada de imágenes bucólicas de tus hijos como si fueran de un catálogo de Gocco. Prohibidas las fotos de Instagram o con efectos vintage. Lo que mola son fotos cachondas encontradas en internet. Y si no pones ninguna, tampoco pasa nada. Lo importante es el texto.

7. Sexo, también se puede hablar de ello y sin tapujos. Y si no sabéis lo que es lamer pelusas, lo lleváis muy mal. No podréis entrar en el club.

8. Lo escatológico da puntos. Con el clásico “caca pedo culo pis” subes en el ranking de los blogs noñoños, pero sin florituras, claro. La mierda tiene que ir servida en crudo. Nada de popós ni ventosidades.

9. La vida social endogámica existe. Los blogueros noñoños se reúnen en secreto para comprar ropa noñoña y después se van de vinos, por supuesto. Si las abuelas se tiran el rollo, la cosa puede acabar de manera peligrosa.

10. Puedes hacer dos excepciones: si gracias a Madresfera te regalan algo y tienes que hacer un post algo ñoño, tipo mira qué mono le queda a mi niño este babero, eso está permitido. Y si un bloguero o bloguera del club hace un taller, aunque a priori parezca ñoño, está permitido apuntarse y contarlo. Que esto es un lobby, leche.

Aquí tienes unos ejemplos de cómo se hace, por orden alfabético, no vaya a haber suspicacias, que ya tenemos suficiente con el algoritmo y el señor Klout.

Accidentalmente

Blog de madre

Desaforando

El blog de Bel Belart

El diván de las cinco rosas

Esto es para una que lo quiere así

Mi Gremlin no me come

Paparracho y mamanatas

Una mamá española en Alemania

Sardinas pero con P

 

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