Mamás con curvas

 

Aunque la publicidad a veces nos diga lo contrario, la felicidad no se mide en kilos; aunque la vecina del tercero a la que pasamos revista de arriba abajo en el ascensor nos haga dudar, la felicidad no se mide en kilos; e incluso aunque nosotras mismas nos autoflagelemos prohibiéndonos de vez en cuando algunos placeres culinarios, ¡la felicidad no se mide en kilos!

Que tu talla es una 38, genial; que es una 42, fabuloso; y si es una 46, bárbaro. Puedes seguir siendo igual de resultona y guapetona que antes. No hay por qué descuidarse porque peses más que la media de tu entorno. Lo que sí es importante es que lleves una vida saludable (sin porquerías de grasas hidrogenadas y cosas por el estilo y practicando ejercicio). Creo que inconscientemente tendemos a pensar que estar delgada es estar sana y estar gorda es vivir en tu sofá comiendo patatas fritas todo el día. Noooooooo. Hay delgadas que comen de pena y casi no se mueven. Conozco a un par. Quizás, lo normal sería desear estar sana, en lugar de desear estar delgada. Esto mismo lo explica muy bien en su blog Lucía, la autora de Mama Curvy, una mamá con curvas con las ideas muy claras.

Conozco a muy poquitas mujeres que no se hayan descuidado ligeramente durante el embarazo o la lactancia (a mí me dio más hambre esto último) y a unas cuantas que le sumaron a la báscula hasta veinte kilos de más durante la gestación de su criatura. Y ¡cómo cuesta quitarse esos kilos! Cuando tuve a Martina (engordé 12 kilos)  yo tardé un año entero en “volver” a mi cuerpo de antes (en realidad mi nuevo cuerpo nunca volvió a ser como el de antes, pero su nueva versión tampoco me desagrada, la verdad)  y con Adriana (otros 12 kilos) tardé seis meses en volver a reconocerme, esta vez gracias al deporte.

La única vez que he tenido que recurrir a una dieta fue hace 24 años en Estados Unidos (viví allí un año escolar y engordé 11 kilos). Fue después de una visita de mis padres que, alucinados de verme el pandero que se me había puesto, me animaron sutilmente (“¡Hija, vaya culo que tienes!”) a ponerme a dieta. Aguanté siete días, siete interminables días en los que llegué a soñar con la comida. Un horror. Cuando regresé a España los nueve kilos que me traje desaparecieron en un par de meses. Lo único que hice fue comer sano: la comida de mi madre.

Una de mis mejores amigas es una mujer curvy, como las llaman ahora, y es una de las chicas más guapas que conozco y encima da gusto verla; siempre va la mar de estilosa. Y es que tener una talla grande no es incompatible con estar divina de la muerte. Solo tienes que encontrar tu estilo y dar con las tiendas adecuadas. Es cierto que hasta hace unos años la ropa XL parecía diseñada para “señoronas” (con todo mi respeto a las cincuentonas y sesentonas) y encima era cara, pero ahora la situación ha cambiado. Un ejemplo es Curvy&Chic Fashion, una tienda online de ropa con mucho estilo para tallas 46-52 y a muy buen precio. Venden prendas y complementos de diseños elegantes, modernos y ¡por qué no! también sexys. Sus kimonos, monos y maxi camisetas con aberturas son super chulos.

A riesgo de llevarme un capón de la RAE (y con razón), los fatshionistas (fat + fashion, osea, gordo + moda) están alzando su voz para gritarle al mundo que aunque tengan una plus size (otro capón) tienen estilo. Y lo que es más importante, ganas de lucirlo.

    • Urban & Mom
      28/06/16

      Ya está bien de que todo el mundo nos diga cómo tenemos que ser. Somos como queremos y con curvas también somo mujeres, deseables y sexis.

        • Laura
          28/06/16

          ¡Desde luego que sí! Las mujeres de hoy tenemos muchísima presión encima; parece que tenemos que ser perfectas: currar, atender a los niños (si tienes), estar estupenda… Pero ¿por qué? ¿Dónde está escrito? Aquí cada una hace lo que puede y cómo puede. Sobre el culto al cuerpo, pues lo de siempre: que cada una se vea bien así misma y punto. Fuera presión, fuera modas.

    • Mamá curvy
      29/06/16

      ¡Muchas gracias por la mención! Este blog es un proyecto pequeño, pero muy personal y hecho con unas ganas tremendas. Ante todo la salud, pero es que el problema en el mundo de la moda es que esa extrema delgadez tampoco es lo saludable ni posible, ni deseable para todos los cuerpos.

        • Laura
          02/07/16

          Una amiga nuestra nos habló de tu blog y me encantó desde el principio porque me pareció auténtico. Y ahora que llega el verano y que parece que la operación bikini “ataca” de nuevo nos pareció un buen momento para hablar de este tema. Gracias a ti por tu blog y tu experiencia. Estoy segura de que ayuda a mucha gente.