Martina cumple 2 años

 

Este mes Martina ha cumplido 2 años. Si echo la vista atrás, en los últimos 365 días que, por cierto, se me han pasado volando, hemos vivido muchas cosas nuevas: Martina ya come prácticamente como un adulto, empieza a utilizar el orinal (en fase de pruebas), se lava los dientes, juega de forma más autónoma, por las noches ya experimenta los dichosos terrores nocturnos y, por supuesto, las típicas rabietas de “los terribles 2”. Lo que todavía no ha experimentado una gran evolución es su capacidad de expresión oral (ha añadido alguna palabra nueva, pero su vocabulario sigue siendo un poco pobre), aunque no nos preocupa, por ahora, porque lo compensa con su desparpajo para hacerse entender. ¡Menuda es!

Cumplir dos años bien merece cuatro celebraciones. Y precisamente así es cómo Martina ha festejado que está entre nosotros hace más de 700 días. La primera fue el mismo día de su cumpleaños, el 16 de enero, en la guardería. La segunda, en casa, en petit comité: Michel, Martina y yo. Le pinchamos dos velitas en un mini bollo que le hice en la Thermomix (super regalo de Reyes), le colocamos una corona de papel y tan contenta.

Casa – Jugalia – Casa de los “lelos”

La tercera celebración fue en Jugalia, una ludoteca que hay en nuestro pueblo (Majadahonda) en la que nos trataron de lujo. Además de organizar talleres (muchos de ellos en inglés) también celebran fiestas infantiles (alquilas el espacio por dos horas y en el precio te incluyen la merienda de los niños, la decoración básica y dos monitoras que juegan con los niños e incluso les pintan las caras).

Un pequeño tigre se coló en el cumpleaños

Echad un vistazo a su web porque merece la pena tenerles en cuenta para celebrar el cumple de vuestros enanos. La decoración de tan magno evento corrió a cargo de mi amiga Arlette que, además de tener una troqueladora profesional, tiene mucho gusto. Su sueño es montar una ludoteca, pero por ahora se conforma con vender libros infantiles en inglés a través de Story Time.

Todas las pijadas del cumple se las debo a Arlette

Y la cuarta y última celebración fue en casa de mis padres, donde mi madre tuvo que redistribuir los muebles del salón para que pudieran entrar 22 personas. Lo mejor de la fiesta fueron los momentazos que protagonizaron Martina y Guillermo, un primito un poco más pequeño que ella; y la tarta de frambuesa que le encargué a Clara, la encantadora copropietaria de Tatán Toys. La tarta, que pesaba 3 kilos (su marido, Eduardo, me ayudó a llevarla al coche), estaba hecha a base de un bizcocho suave y muy esponjoso que hizo las delicias de todos los presentes. Así que, a partir de ahora, ya sé dónde comprar todas las tartas (mi próximo encargo será la tarta de chocolate Guinness, una de sus especialidades).

La tarta de Clara ¡estaba espectacular!

Después de tanta fiesta-comida-ajetreo de bultos-desorden de horarios el pasado domingo volvimos a la normalidad; eso sí, con más metros cuadrados ocupados por sus juguetes.

 

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