Mary Kay o cómo empezar a cuidarme a los 40

Dos meses después de dar a luz, recibo la llamada de una amiga: “No hagas planes para el próximo sábado por la mañana, pero consigue quedarte sola en casa. Y no me hagas preguntas que no te voy a contar nada”. ¿Sola en casa? A ver si estas locas me han organizado un Tuppersex… Para mi alivio, la que cruzó la puerta de mi casa, una semana después, fue una consultora de Mary Kay, una firma norteamericana de alta cosmética. Y ojo, este no es un post patrocinado.

Un grupo de amigas me había organizado en casa un ‘brunch Mary Kay’, algo así como una merienda a media mañana donde una consultora de belleza nos da truquitos de cómo cuidarnos la piel y maquillarnos para estar divinas de la muerte. Todo muy yanqui, pero la verdad es que me lo pasé genial. Durante un par de horas pude desconectar de tomas, caquitas, mocos… Sentirme un poquito mujer y no solo madre.

Hasta la fecha, reconozco que apenas me cuidaba la piel; tan solo me echaba una crema hidratante por las mañanas y ni siquiera era fiel a ninguna marca. Pues bien, ya llevo cinco meses utilizando los productos que compré (y me regalaron) y la verdad es que yo sí noto los resultados. Hasta hay gente que me lo ha comentado (a excepción de Michel, que el otro día me suelta qué vaya patas de gallo que tengo. Ten marido pa esto) .

La verdad es que como yo no tenía ni idea del tema cremas y maquillaje todo lo que nos contó Ana la consultora de Mary Kay que vino a casa (un solete), me pareció muy útil. Además, me pareció divertidísimo: cada una teníamos nuestro espejito para echarnos nuestros potingues y experimentar siguiendo sus pautas.

Al final compré bastantes productos que uso prácticamente a diario (a la anfitriona de estas sesiones le hacen un 20% de descuento) e incluso para verano he comprado varias cremas solares. Lo chulo es que cuando veo que alguna se me está acabando, llamo a Ana y viene a casa a traérmelas. De nuevo, todo muy americano. Pero me gusta y, además, funciona (menos para Michel)

 

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