Olivia sobre ruedas

 

Hoy tocaban las vacunas de los seis meses y como la peque no ha llorado y se ha portado fenomenal, la he premiado con una tarde de compras. Mientras buscaba algo mono en Zara para mí, sentí una presencia alrededor de la silla de Olivia.

Asustada por si le pasaba algo, solté de pronto las prendas que había ido atesorando y giré la cabeza. Allí me encontré a una pareja mirándola mientras sonreían. No era la típica pareja sin hijos a los que les encantan los niños… eran una pareja con bebé y con una silla de paseo IGUAL que la mía, hasta del mismo color. Esto puede sonar raro, porque hoy en día es fácil ver las mismas sillas, sobre todo las McLaren. Pero la silla de paseo de Olivia es bastante extraña. Es la Xtreet Emotion de Babyhome y es una maravilla.

Total, que después de darme cuenta de que a esta pareja lo que le hacía gracia era que tuviéramos la misma silla, nos quedamos mirándonos como si perteneciésemos al mismo club. “Qué buena compra hemos hecho”, nos dijimos con la mirada. Y después, cada uno por su lado.

En una de mis series favoritas, “Curb your enthusiasm”, protagonizada por Larry David, un productor de televisión cuyas hazañas sobrepasan siempre lo políticamente correcto, este saluda a un conductor con el que se cruza en la carretera solo porque va al volante de un Toyota Prius. Según él, los que tienen este coche híbrido, que contamina menos, son de un “club” y se deben saludar a modo de guiño. Vamos, lo mismo que me ha pasado a mí hoy entre los trapos del señor Amancio Ortega.

Después de un estudio de campo de más de dos de meses, me compré la silla de paseo de Babyhome. Como el trío me lo habían dejado (igual que la minicuna) me apetecía darme un capricho y comprarme una silla sin mirar el precio, ya que hasta ahora no había hecho grandes desembolsos. Desde el principio, me había dejado prendada la Xtreet Emotion, pero solo la había visto en Internet. Entonces comenzó una peregrinación por centros comerciales y tiendas de bebés para verla en persona (o en silla).

Incluso estuve a punto de preguntar a tres parejas por la calle a las que vi pasear a su peque en ella, pero en ningún caso pude hacerlo. La primera vez, le estaba dando el bibe a Olivia y me fue imposible levantarme. La segunda, la madre iba tan metida en una conversación con una amiga que no me atreví. Y la tercera, no los alcancé en la calle.

Cuando por fin la encontré y la probé, lo tuve claro. Pero no quería comprar por flechazo, así que seguí viendo más sillitas. Algunas tenían ventajas sobre la de Babyhome, pero yo siempre les ponía otras pegas. Hasta que mi marido, que vio menos coches para comprar el suyo que yo sillas, se hartó y me dijo que la comprara de una vez. Y eso hice.

Ah, y en Zara me he comprado un vestido la mar de mono.

 

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