Parque Europa

Hace tiempo que quería hablar en el blog de Parque Europa,  una mezcla de parque de atracciones con parque de columpios que está en Torrejón de Ardoz (Madrid). Tiene 230.000 metros cuadrados y está “decorado” con 18 réplicas de monumentos europeos, desde la torre Eiffel a La Sirenita pasando por la puerta de Brandenburgo.

He ido solo dos veces, pero merece la pena ir a pasar el día porque es una pasada para los niños. La entrada es gratuita y tiene amplias zonas de columpios divididas por edades. Además, se pueden realizar muchas actividades de pago, desde camas elásticas, a tiro con arco, alquiler de bicis de cuatro, un circuito multiaventura, tirolinas, laberinto láser, minihípica, visitar una pequeña reserva de animales y dar un paseo en barca de remos.

Y aquí es donde os cuento la anécdota del día.

Montarse en una barca de remos con cuatro miniaturas de tres, cuatro y seis años no es un acto de valentía sino una insensatez suma. Yo creía que era una actividad tranquila y placentera, vista la cantidad de parejas y familias se apuntan en parques como el Retiro o la Casa de Campo. Nada más lejos de la realidad.  Como solo cabían cinco personas, me ofrecí voluntaria para subirme con ellas y darle a los remos. Me sentí una inútil total, era incapaz de enderezar el bote y salir de la zona del embarcadero. Cuando leí que el paseo duraba 45 minutos, me pareció una barbaridad, pero una vez que conseguí (a duras penas) hacer el recorrido de ida, la vuelta fue más dura todavía y on el viento en contra, los 45 minutos me parecían imposibles de cumplir.

A pesar de mi inutilidad, las niñas se lo tomaron a broma, y se reían cada vez que nos chocábamos contra los laterales de la ría artificial o contra las otras barcas. La mayor era más consciente de la situación y me decía en plan Peppa Pig: “No sé por qué hacemos este plan si no sabes remar”. Ya me veía saliendo en helicóptero y saliendo en Telemadrid. De “extrangis”, sacamos a dos de las niñas de la barca y se subió una de mis amigas para que entre las dos pudiéramos mover el bote. Aun así tardamos unos veinte minutos en pasar por debajo de la torre de Londres, ya que cada vez que llegábamos a la mitad, el viento nos echaba de nuevo para atrás. Moraleja: no vuelvo a subirme a ninguna barca de remos.

Por cierto, en el mismo lago, en verano, por las noches tienen en funcionamiento la fuente cibernética, un espectáculo de luz  y música.

Restauración

Hay por lo menos dos lugares donde comer, aunque el que nosotras elegimos (el que está en la Plaza de España) me pareció bastante mediocre. Si preferís comer fuera, hay un Foster Hollywood justo enfrente de una de las entradas (la de la calle Álamo, cerca de las camas elásticas). Y siempre está la opción de llevarse comida y comer en las mesas de picnic que tiene el parque. En teoría en el césped no dejan sentarse ni jugar a la pelota (lo decían por megafonía), pero por la tarde se veía a gente sentada en la hierba.

Aparcamiento

No hay problemas de aparcamiento, ya que tiene un parking bastante grande (3 euros, 6 horas; 6 euros, todo el dÍa). También se puede buscar sitio cerca de la entrada de la calle Álamo, que es polígono industrial y no hay hora.

En su web, www.parqueeuropa.es,  podéis acceder al plano y al resto de la información práctica.