Por qué son recomendables las bicis de equilibrio

Desde hace unos años es frecuente ver a los niños más pequeños con bicis sin pedales, o bicis de equilibro, como se denominan oficialmente.  Para saber más sobre estas bicicletas y sus ventajas frente al aprendizaje clásico (el que pasaba por los ruedines) hemos preguntado a un experto: Rafa Vidiella. Este periodista madrileño es fundador y director de Ciclosfera, la primera y única revista española de ciclismo urbano, una comunidad con más de 155.000 seguidores en Facebook. Además es el papá de Teo, un pequeño de dos años que siempre va con su bici y al que le dedica, cuando puede, un blog paternal. En breve será padre de una niña, a la que también pondrá sobre dos ruedas.

-¿Por qué recomendarías que los peques aprendan a montar en bici con una sin pedales?

No es una recomendación: es un hecho que los niños aprenden antes a mantener el equilibrio que a coordinar el pedaleo o, por supuesto, a tener fuerza suficiente en las piernas para impulsar una bicicleta a través de unos pedales. Las bicicletas de equilibrio son mucho más ligeras: son, simplemente, un cuadro, un manillar y dos ruedas. Esa ligereza y sencillez es buena para el niño, pero también para el padre: reduce el mantenimiento, pero sobre todo es más ligera y transportable que cualquier bicicleta con pedales.

-¿Desde qué edad pueden comenzar a usar una?

Las marcas suelen recomendar empezar, como muy pronto, a los dos años. Antes, es recomendable que el niño haya practicado en alguna de las típicas “motos” de ruedas muy anchas y de plástico. Con ellas el niño se familiariza con la postura de una bicicleta, el manillar, el frenar con los pies y el manejar un vehículo parecido a la bici. Pero la bici sin pedales (insisto, “bici de equilibrio”) va mucho más allá que la clásica moto de ruedas anchas: es infinitamente más ágil, más alta y exige estabilidad. En realidad, más allá de que hay que empujarse con los pies cuesta arriba, la sensación que tiene el niño es exactamente igual a la que tienes tú con una bicicleta adulta.

-¿Cuáles son las que recomiendas?

Aquí se mezclan intereses comerciales (varios de los anunciantes de mi revista las distribuyen) con los gustos personales… Así que prefiero no hablar de marcas. Pero te diría que, como en tantas otras cosas (como pasa con las bicicletas adultas, también) lo barato sale caro: hay modelos de 50 a 250 euros, y aunque todo depende del presupuesto familiar es mejor no guiarse sólo por el precio. Algo intermedio me parece idóneo: por unos 150 euros puede conseguirse una montura muy ligera, resistente y con una estética espectacular. Hablamos de un objeto que puede durar en torno a dos años (y más, si es heredada por hermanos o similar) y será usado casi a diario, por lo que me parece una inversión más que razonable.

-¿Qué tres aspectos crees que son más importantes a la hora de elegir una? 

Ligereza. Cuanto menos pese, más cómodo irá el niño y menos peso tendremos que cargar nosotros cuando, a la vuelta, el peque decida que está cansado y tengas que llevarla tú al hombro. Las bicis de 50 euros suelen ser pesadas, un poco “cacharros”, por lo que es más probable que tanto nosotros como nuestro hijo nos cansemos antes de transportarlas y queden aparcadas en un rincón. Es muy importante que la bici pese poco.

Resistencia. No hace falta que te diga hasta qué punto puede ser destructivo un niño de 2-3 años… Por eso tampoco me iría a ninguno de los dos extremos, ni la bici de 50 euros ni la de 300. El niño le va a dar golpes, sus amiguitos la van a dar golpes cuando se la deje, y probablemente nosotros, al cargarla o descargarla del coche, o subirla o bajarla por la escalera, también. El sillín, manillar, las propias ruedas deben ser de calidad para no ser una fuente de problemas o verse muy degradadas en apenas unos meses.

Por último, está el tema estético. Lo siento, pero por lo general las bicis de 200 euros son más bonitas que las de 50. Los fabricantes han cuidado más el diseño, la pintura o los accesorios para que su producto entre por los ojos del hijo, pero también del padre. Por un precio intermedio (insisto, entre 100 y 200 euros), hay modelos encantadores: con estética clásica (de madera, por ejemplo), más racing (y materiales como fibra de vidrio, aluminio o hasta fibra de carbono) o, directamente, maravillas del diseño que seducirán, de primeras, hasta a un enano de dos años… No recomiendo la bici de gran almacén cuyo principal atractivo es tener la cara de Pocoyo, Peppa Pig o Mickey Mouse, sino una de algún fabricante/distribuidor especializado en bicicletas, que aplicará mucha de su sabiduría en bicis adultas en este primer escalón.

-Como padre de un peque de dos años, ¿cuál es tu experiencia con la bici sin pedales?

Excelente. Mi hijo es bastante alto y estaba acostumbrado a la moto infantil, así que empezó a usarla cuando no tenía ni los dos años… Y hasta hoy. Ahora tiene dos años y tres meses, así que lleva usándola unos 6 meses, y no se ha dado ningún golpe. Es impresionante ver cómo ha aprendido a maniobrar en parado, a adaptar su cuerpo en las bajadas, a girar e incluso a frenar con sus pies. Por supuesto, hay que estar muy pendiente de él: no comprende todavía los rudimentos del tráfico, el cuándo parar porque puede venir un coche, pero sí cómo funciona su bicicleta, y lo divertido que es ser autónomo, libre, poder ir de un punto a otro a relativa velocidad y que todo dependa de él. Le fascinan los baches, los badenes, ir cuesta abajo, a veces hasta subir cuestas… Y, por supuesto, causa admiración y envidia entre sus amiguitos: ven que la bici de su minicolega no es un juguete, no es un cacharro, sino un vehículo veloz, útil y bien diseñado. En resumen: una bicicleta.

-¿Cuándo se ha de pasar de una sin pedales a una con pedales (y sin ruedines)?

Por partes… Primero, bici de equilibrio, a partir de los dos años (depende de la altura, la experiencia del niño con una moto infantil y su propia habilidad). Después, que aprenda a frenar (con los pies) y, si es posible, con la mano. Muchas bicis de equilibrio incluyen un freno para que el peque aprenda los rudimentos del sistema de frenado: al principio ni se acuerdan de que existe, después no tienen suficiente fuerza ni coordinación como para apretar una maneta, pero a partir de los 3 años, si el crío la ha usado mucho, quizá hasta sepa usar el freno de mano como un adulto. Entonces, nos encontramos con un niño que aún no tiene 4 años y que ya va a saber rodar, manejar su peso, tener equilibrio y frenar. El paso siguiente… La bici con pedales. No necesitará ruedines ni nada parecido, pesado, incómodo y feo. Habra cogido la destreza suficiente para manejar su nueva bici “de mayor” y, por supuesto, habrá entrenado y fortalecido sus piernas para pedalear. ¿Edad? Ya te digo… En torno a los 4 años, el peque podría ser perfectamente capaz de estrenar su primera bici “seria”. Como la de sus papás, pero en pequeñito.

-¿Qué lugares de Madrid recomendarías para salir de paseo en familia con las bicis?

No te voy a descubrir nada: me gusta mucho el Retiro, la Casa de Campo, el Juan Carlos I, Madrid Río… Pero cualquier parque o plaza puede servir para que el niño le coja el truco a la bici. Ojo: un niño de dos años no va a aguantar demasiado paseo. Son anárquicos, caprichosos e imprevisibles, así que no pueden hacerse planes demasiado ambiciosos. Pero, por ejemplo, pueden ir al parque de al lado de casa en su bici de equilibrio muy vigilados: nos ahorramos el carrito, ellos se sienten los reyes del mundo, montan (y presumen) de su bici en el parque y a la vuelta… Nosotros cargaremos con la bici en una mano y el niño de la otra, pero él habrá pasado un buen rato, habrá hecho deporte, respirado aire fresco y dado un paso más en una filosofía, la del ciclista urbano, que creo que tiene un enorme porvenir y ventajas para todos.

-¿Cuál es la historia de las bicis de equilibrio, ahora tan de moda?

La verdad… No tengo ni idea, ni demasiado tiempo para indagar en ese aspecto. Supongo que, como en casi todo, los avances tecnológicos han permitido crear máquinas cada vez mejor diseñadas, robustas y atractivas, lo que ha permitido una evolución. También, la propia madurez de los niños: si ahora, con 2 años, saben manejar el móvil de papá y el ordenador de mami… ¿Cómo no van a ser capaces de rodar junto a ellos en una bicicleta diminuta, ligerísima y con todas las cualidades dinámicas de sus hermanas mayores? ¡Larga vida al ciclismo, y larga vida a los microciclistas porque a ellos pertenece el futuro!

 

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    • pequeboom
      08/10/14

      Yo me enteré hace poco que existían y no sabía sus beneficios!!
      Gracias

        • Cruz
          09/10/14

          Pues toma nota, porque merece la pena probarlas!

    • ksandra
      08/10/14

      Y muy importante: perder el miedo a que se caigan.
      Personalmente empiezo a enseñarles en el campo, en zonas donde hay llanuras lo suficientemente estables para poder montar. El problema es que cada vez quedan menos.

        • Cruz
          09/10/14

          A la mía le encanta ir por donde hay cuestas para coger velocidad!

    • Cuestión de madres
      08/10/14

      qué gran invento el de estas bicis. Mi hijo disfrutó de una pero no ha conseguido dar el paso a una bici con pedales. Y eso que manejaba la de equilibrio de maravilla… pero como que no. Ya tendrá tiempo…
      Muy interesante la entrevista. Besos

        • Cruz
          09/10/14

          Anda, qué pena! A ver si pronto se anima!

    • Yo trabajé en una juguetería que las comercializaba mientras estudiaba. El año en que se pusieron a la venta todos los padres desconfiaban del invento pero a los pocos meses la lista de espera era infinita y las existencias se habían agotado en los almacenes. En cuanto un niño prueba una bici sin pedales ya no quiere otra cosa.

        • Cruz
          09/10/14

          La verdad es que al principio llamaban la atención, pero ya hay muchas firmas que las venden y por algo será :-)

    • Mamamedusi
      08/10/14

      Nosotros tenemos una de equilibrio y a medusi le gusta mucho. Es verdad, que no aguanta mucho en ella cuando salimos a la calle, pero en casa sobre todo papamedusi es muy fan del ciclismo, así que creo que en breve pasaremos a la bici de pedales para medusi ;)

        • Cruz
          09/10/14

          Me alegro mucho. Nosotras vivimos en una zona bastante plana y con mucha zona peatonal por lo que es perfecto para ella y suele aguantar bastante…

    • Cruz, me ha encantado la entrevista… cuando llegué a España hace 7 años ELMayor tenía 3 años y al ver nosotros a todos los niños con las motos, y en Imaginarium la de sin pedales nos parecía muy curioso… ya ELMayor sabía pedalear porque pasó del correpasillos al triciclo… luego con ElPeque me informé al respecto, pero no me terminó de convencer, a él si le tuvimos la moto (que aún ahora con 5 años usa), pero la bici (heredada de su hermano mayor) va con ruedines. Me hubiera encantado leer esto hace un año porque creo que lo de sin ruedines ¿no sé si ya sea muy tarde?! Voy a compartirlo. Y gracias por esta info tan útil.

        • Cruz
          09/10/14

          Gracias Cata, siempre es interesante escuchar tus experiencias. Antes de conocer las bicis sin pedales (que suelen ser para pequeños de tres años), recuerdo que un familiar enseñaba a sus hijas a montar sin ruedines, quitándole a las bicis también los pedales. O sea que la teoría ya había gente que la practicaba. Prueba a hacer lo mismo. besos

    • Rosana
      12/10/14

      Tengo dos hijos, una niña de casi 5 años y un niño de 3 recién cumplidos. Los dos han tenido bicis sin pedales y mi chica antes de hacer los 4 ya iba con una bici de ‘grande’ como dice ella. Lo mejor, la ilusión que le hacía. Y mi niño, acaba de hacer 3 y es increíble la velocidad que coge con las piernas y cómo planea. Al ser más alto que la hermana y tener más fuerza, estamos pensando en ponerle los pedales y que pruebe porque él quiere ir como su hermana

        • Cruz
          14/10/14

          Qué buena experiencia, gracias por compartirla!