¿Quieres conocer el cerebro de tu hijo?

 

Nosotras, sí. Por eso, hemos charlado con Álvaro Bilbao, doctor en Psicología de la Salud y neuropsicólogo, padre de tres niños, autor de varios libros, entre ellos “Como una esponja. Cómo potenciar y equilibrar el desarrollo cerebral del niño” (se publica en septiembre. Editorial Plataforma) y creador de un curso online sobre parenting que está arrasando en la Red.

Después de muchos años realizando trabajos de divulgación sobre el cuidado del cerebro, en colaboración con fundaciones y asociaciones, Álvaro Bilbao decidió crear un curso sobre desarrollo cerebral para papás en Udemy (la mayor plataforma de formación del mundo) que, gracias al volumen de alumnos que ha conseguido y a las valoraciones de estos, ya ha sido calificado por esta plataforma como el “mejor curso de parenting en Internet”.

En lo que nos ayuda este curso, fundamentalmente, es a saber cómo podemos contribuir al desarrollo cerebral de nuestros hijos. Yo lo he acabado hace unos días y hasta he tomado apuntes… Tremendamente interesante y muy ameno (Álvaro salpica sus explicaciones científicas con ejemplos concretos de acciones que realiza con sus hijos y con ejercicios). Cómo poner límites sin dramas, cómo motivarles, cómo evitar conductas no deseadas (los castigos no son eficientes y Álvaro nos demuestra el porqué)… Consta de 37 clases (7 horas).

Las investigaciones científicas demuestran que, más allá de los genes, la clave del desarrollo cerebral infantil está en la manera en que te relaciones, converses y juegues. Aprendiendo a conocer cómo se desarrolla el cerebro intelectual y cómo se educa el cerebro emocional los padres podremos contribuir a que nuestros hijos alcancen todo su potencial.

¿Hasta qué punto es importante la “educación” del cerebro en nuestra felicidad?

Dr. Bilbao: La felicidad tiene un componente genético. Sin embargo, hay otro componente muy importante que es adquirido. Los padres, en este sentido, influyen de una manera muy poderosa en la felicidad de sus hijos. Ciertos hábitos y técnicas que los padres pueden practicar con sus hijos contribuyen a la satisfacción y felicidad del niño y otros aspectos, como una relación pobremente fundada entre padres e hijos, pueden hipotecar la felicidad del niño.

¿Por qué es importante que los padres aprendan a conocer el cerebro de sus hijos?

Dr. Bilbao: Los padres siguen anclados en viejos mitos e ideas equivocadas que no ayudan e incluso perjudican a sus hijos. Hoy en día tenemos muchos conocimientos acerca del cerebro y disponemos de herramientas prácticas para su desarrollo que los padres desconocen. Descubrir el cerebro del niño es abrir los ojos a un universo maravilloso y es una verdadera oportunidad para aquellos papás y mamás que quieran aprovecharla en beneficio de sus hijos.

Usted dice que “educar es ayudar a desarrollar tanto el cerebro intelectual como el emocional del niño”, pero en la mayoría de los colegios se trabaja solo lo primero. ¿Piensa que deberían de trabajar este tema en las aulas?

Dr. Bilbao: Sin lugar a dudas. Lo que sabemos acerca del cerebro nos indica que las mejores experiencias de aprendizaje son las de la vida real. Ni la vida intelectual se debería limitar al colegio ni la emocional ceñirse al hogar. Una discusión en el patio o un proyecto en el aula son oportunidades únicas para enseñar a los niños asertividad o confianza y, en muchos casos, se convierten en oportunidades perdidas. Porque los docentes desconocen qué necesita el cerebro emocional del niño.

La mayoría de los padres intentamos sobrevivir a nuestras obligaciones del día a día. Y en este corre-corre diario a muchos se nos pasa pararnos a pensar cómo podemos ayudarles a potenciar su desarrollo cerebral. ¿Algún consejo?

Dr. Bilbao: Educar es aprovechar las oportunidades para que el cerebro aprenda algo útil. Precisamente las situaciones difíciles son oportunidades únicas para enseñar al niño autocontrol, la importancia de tolerar la frustración o la empatía. Curiosamente estas tres habilidades se encuentran entre las más importantes y difíciles de aprender para el cerebro del niño.

Nuestros hijos son nativos digitales. ¿Qué efectos tienen las nuevas tecnologías en su desarrollo cerebral?   

Dr. Bilbao: En general, las nuevas tecnologías tienen un impacto negativo en el cerebro que se está desarrollando. Existe una estructura en la parte interna del cerebro, muy relacionada con el Déficit de Atención, la depresión infantil y los problemas de conducta que no es capaz de procesar adecuadamente estímulos rápidos y cambiantes y, a pesar de ello, nos empeñamos en bombardear a nuestros hijos con videojuegos y aplicaciones de nuestro smartphone. Mis hijos no los usan y muchos otros expertos tampoco dejan que sus hijos utilicen tecnología hasta que son mayores (unos 10 años). A partir de esa edad, se debe hacer mucho hincapié en controlar el tiempo de exposición y el tipo de contenidos al que acceden.

Mucha gente apuesta por la meditación, el mindfulness, el yoga… Todo lo que haga falta para aprender a calmar la mente y a dirigir nuestra atención hacia el presente. ¿Los niños también deberían practicarlo o a su cerebro no le hace falta?

Dr. Bilbao: Los adultos invierten tiempo y dinero en conseguir una atención más calmada y, sin embargo, dejan que sus hijos jueguen con su smartphone, que tiene el efecto contrario. El primer paso consiste en alejarlos de las consolas, teléfonos y videojuegos. A partir de ahí, podemos ayudarles evitando distraerles cuando están concentrados, evitando cambiar de tema constantemente y practicando ejercicios sencillos como escuchar el corazón de mamá, observar cómo pasan las nubes, fijarse en cómo el viento mece las hojas de un árbol o concentrarse en atrapar el aire con la respiración.

¿Los niños sufren estrés? ¿Cómo podemos aliviarlo?

Dr. Bilbao: Los niños pueden sufrir mucho estrés. El primero que debemos evitar es el afectivo, que ocurre cuando el niño siente que su seguridad está en riesgo, por discusiones en casa, separaciones, etc. El segundo tiene que ver con niveles de exigencia demasiado altos, demasiadas extraescolares, demasiadas normas o prisas constantes. El tercero ocurre cuando el niño tiene miedo ante situaciones cotidianas y ese miedo no se reconoce o los padres no saben cómo pueden ayudarle a superarlo.

Se ha demostrado que la alimentación, el sueño y el ejercicio influyen en nuestro cerebro. ¿En qué se diferencia el cerebro de un niño que come comida basura de otro que siempre sigue una dieta sana?

Dr. Bilbao: Hay estudios que ligan la alimentación basura con una mayor incidencia del Déficit de Atención, menor cociente intelectual y peor rendimiento académico. Las grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos, pescado) aceleran el flujo de información, mientras que las grasas no saludables (especialmente las trans) pueden ralentizar el flujo de información. Además, las frutas y verduras son imprescindibles para crear los neurotransmisores que nos permiten aprender, recordar y sentirnos bien.

En el programa Redes explicaban que si te imaginas haciendo algo se activan las mismas regiones cerebrales que cuando realmente lo haces. En esta línea, ¿cómo podemos potenciar la imaginación de nuestros hijos?

Dr. Bilbao: La imaginación del niño es 50 veces superior a la del adulto, así que más que potenciarla hay que intentar preservarla. ¿Cómo? Dando espacios creativos al niño; mostrando nosotros como padres una conducta creativa; dándoles tiempo para aburrirse y evitando corregir o valorar las obras de arte de nuestros hijos. Lo importante no es cómo salió, sino cuánto disfrutó haciéndola.

Usted es padre de tres niños. Denos tres consejos que le hayan servido para potenciar el desarrollo cerebral de sus hijos.

1. Mucha empatía. Cada vez que el niño está frustrado o enfadado, ponerse en su lugar. Expresar con palabras lo que siente le ayuda a calmar su estado emocional y a mejorar su conocimiento sobre sí mismo.

2. Cultivar el amor por la lectura. La lectura es el mejor camino para desarrollar el intelecto.  Einstein decía: “Si queremos que nuestro hijo sea listo, debemos leerle cuentos y si queremos que sea todavía más listo, debemos leerle más cuentos”. La neurociencia está de acuerdo con Einstein.

3. Mucho afecto. El cerebro del niño se alimenta de afecto. Cuando achuchamos a nuestros hijos, cuando les ayudamos a resolver sus conflictos, cuando reconocemos lo bien que hacen las cosas, el niño crece con confianza. No se me ocurre mejor regalo que un padre le pueda hacer a un hijo.

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¡Que lo disfrutéis! Merece muuuuuuucho la pena

    • Maite S.
      17/06/15

      Qué interesante y qué buena pinta! Una pregunta, hasta cuándo está vigente el descuento?

        • Laura
          17/06/15

          Pues, por el momento, no hay fecha de caducidad para el descuento. De todas formas, si tuvieras algún problema, dínoslo y lo hablamos directamente con el Dr. Bilbao. Si finalmente te animas (ojalá), ¡que lo disfrutes!

            • Maite S.
              18/06/15

              Muchas gracias Laura! Sí, seguramente me anime estas vacaciones; estos temas me interesan mucho. Un abrazo!

                • Laura
                  19/06/15

                  ¡Hola, Maite! A mí me está gustando un montón. Me queda poco para acabar y ¡estoy tomando hasta notas! Es una gozada disponer de esta clase de cursos. En general, estamos atiborrados de información y no por eso, bien informados. Pero este curso está realizado por un especialista en la materia y encima padre de tres hijos, así su aportación me parece muy rica. ¡Que lo disfrutes!

    • Ana
      18/06/15

      ME APUNTOOOO!!!!

        • Laura
          19/06/15

          ¡Así me gusta! Qué gozada ver a madres así :)

    • Eva
      19/06/15

      Tiene una pinta estupenda y el descuento que proponéis esta fenomenal ¿Hasta cuando estará activo?
      Gracias por acercarnos propuestas tan interesantes para seguir haciendo crecer felices a nuestros hijos :*

        • Eva
          19/06/15

          Uppss. Olvidad lo de la caducidad que acabo de ver que ya está respondido ;-)
          GRACIAS

        • Laura
          19/06/15

          La verdad es que yo lo estoy acabando (no es fácil encontrar siete horas libres… :) ) y me está encantando porque verdaderamente estoy aprendiendo y, de hecho, me he dado cuenta de que había cosas que no las estábamos haciendo del todo bien. Además, Álvaro lo explica súper clarito. Muy muy didáctico. ¡Un besito, Eva! Y gracias por tus piropos :)