Seminci: cine con amigos, tapas y vinos

Después de que Olivia y Martina hayan hecho acto de presencia en nuestras respectivas vidas, continuamos disfrutando del festival pero con más tranquilidad (vemos una media de tres películas por día). Para nosotras, la SEMINCI ahora es mucho más que cine. Supone unos días de desconexión del universo infantil en los que nos olvidamos de horarios, biberones y pañales; nuestra única responsabilidad es llegar puntual al cine de turno. Un fin de semana en el que nuestra condición de madre full-time se desvanece temporalmente.

En una hora te plantas en Valladolid (si no pierdes el tren, cosa que a nosotros ya nos ha ocurrido en dos ocasiones: el año pasado y este); desde la estación de Campo Grande vas andando al centro de la ciudad y una vez allí los desplazamientos entre cine y cine solo corren a cargo de tus piernas. Este año hemos descubierto el Hotel Gareus, muy recomendable, y sorprendentemente no nos hemos tragado ningún truño (todos los años suele caer alguno). Personalmente, las que más me han gustado han sido “Run & Jump”, la ópera prima de la directora estadounidense de ascendencia irlandesa Steph Green, que se ha llevado la Espiga de Plata; y “Walesa, la esperanza de un pueblo”, centrada en la creación del sindicato Solidaridad, el filme elegido para representar a Polonia en los Óscar. Pero nosotros jugamos con ventaja: todos los años contamos con los sabios consejos de Fede, el marido de Cruz, crítico de cine en ABC.

Además de películas, el cinéfilo que se deje caer por Valladolid durante estos días también puede disfrutar de exposiciones (normalmente fotográficas) como la que estos días nos ha acercado a las veladas de los Óscar de la última década: “’The Vanities, Hollywood Parties 2000-2009”, de Larry Fink. Y como novedad de este año destaca la inauguración de Miniminci, un espacio dedicado a los más pequeños en el que se han proyectado cinco largometrajes de animación (doblados), de lunes a viernes y en horario lectivo. De uno de ellos, “Zarafa”, ya os hablamos en uno de nuestros post.

Otro aliciente de ir a la SEMINCI es la gastronomía pucelana, que nunca nos defrauda. Después de varios años, nos hemos hecho incondicionales del Jero, cuyas tapas son famosas en Valladolid (mis preferidas: Angelillo y Misión Imposible). También nos gustan el Vino Tinto (sus carnes a la brasa no tienen desperdicio), los Zagales de la Abadía (mi tapa preferida: El tigretostón) y El Corcho (imprescindible pedir sus croquetas caseras).

Supongo que si los fundadores de la SEMINCI (nació en 1956 como Semana de Cine Religioso de Valladolid con el  objetivo de transmitir los valores morales católicos) acudieran al actual festival se echarían las manos a la cabeza al comprobar que se ha convertido en un escaparate del cine de autor, aunque seguro que estarían orgullosos de ver que su “bebé” se haya mantenido durante más de medio siglo.

Es cierto que en los últimos años la SEMINCI ha perdido brillo, supongo que por la falta de presupuesto, a diferencia de su “hermano mayor”, el Festival de Cine de San Sebastián, pero a nosotros nos sigue encantando venir. Y esperamos que se mantenga medio siglo más para que Olivia y Martina también puedan disfrutar de él. 

    • paparracho
      29/10/13

      Qué envidia me habéis dado con este post, perracas… de la mala!!!!

      Cómo echo de menos aquella cita ineludible con el Festival de Cine de Gijón y los maratones que nos pegábamos mamanatas y yo…

        • Cruz
          29/10/13

          Esa era nuestra intención, jeje. En serio, para nosotras es una cita obligatoria en el calendario. Llevamos ocho años sin faltar y ya es una tradición, aunque desde que llegaron las niñas vamos menos tiempo, pero lo aprovechamos al máximo. Pero lo de las pelis a las ocho de la mañana, ni de coña. Esa fue Laura, yo no me levanté. Si un año os animáis, ya sabéis que sois bienvenidos. También hemos hablado de cambiar de festival, pero lo que perdemos en traslados no nos merece la pena para lo poco que vamos.

          Besos

            • Laura
              29/10/13

              Pues al de Gijón nunca hemos ido (¡me gustaría!), lo malo es lo que comenta Cruz, que al estar más lejos nos viene peor para una noche (no queremos abusar de los abuelos). ¡Muuuuchos besos a la family!

            • paparracho
              30/10/13

              El festival de Gijón fue una maravilla durante muchos años. Se enfocó hacia el cine independiente encontrando un estupendo nicho de mercado y con un presupuesto muy pequeño (la tercera parte que Sitges o Valladolid y la octava parte que San Sebastián) era el tercer festival de España en espectadores después de San Sebastián y Sitges, a solo 5000 personas de este último. Y este éxito sin apenas presencia mediática.

              El tema es que el año pasado, con el cambio de partido en el Ayuntamiento, se cargaron, vergonzosamente y sin argumento alguno, al Director que transformó este festival en los noventa (Jose Luis Cienfuegos), con lo que no puedo asegurar si mantiene el nivel en estos momentos. Cienfuegos fue fichado ahora por el festival de Sevilla. Seguro que lo lleva a buen puerto.

              Yo seguiría en la Seminci, que también apuesta un poco por el cine más “de autor”. Nos encantaría ir algún día, la verdad.

    • Olga
      29/10/13

      Cómo os lo montáis, qué pinta los pinchos. Besos guapa

        • Laura
          29/10/13

          Pues sí, la verdad es que para nosotras es un planazo. ¡¡Ojalá podamos seguir haciéndolo muchos más años!!

    • mamanatas
      05/11/13

      Envidia totaaal!!!
      Voy a estudiar el tema a ver si en uno o dos años nos lo planteamos en serio aunque yo ahora mismo soy una piltrafilla humana y veo misión imposible aguantar tres pelis sin dormirme… en alguna hasta roncaría y todo ;)
      Me ha gustado mucho el post y sobre todo vuestro plan.
      Muchos besos