¡Socorro, soy talleradicta!

 

Las manualidades y la cocina nunca se me han dado bien. Preguntad a mis amigas. Laura puede contar lo mucho que ha sufrido haciendo conmigo los trabajos que nos mandaban en el colegio, ya fuera un volcán o un circuito eléctrico. Y cuando nos íbamos a la playa juntas, mejor que la comida no fuera de mi responsabilidad, porque una vez hice unos sándwiches mixtos que salieron chamuscados.

Pero para aprender siempre hay tiempo. No es que sea ahora una gran chef, pero tengo unos cuantos platos que no me salen mal. Y puedo hasta organizar una cena en casa. En cambio, nunca pensé que las manualidades volvieran tan pronto a mi vida, pero por culpa de intentar ser una “trendy-bloguer-mother” me he vuelto “talleradicta”. Que lo confirme Diana, de Desaforando, y Lanoa Handmade, que siempre anda lanzando tentaciones en forma de talleres, fines de semana, ideas, planes y productos artesanos para “trendyadeptas” como yo.

Esther y Diana, con los últimos preparativos

El pasado jueves asistí a un taller, llamado Cook&Craft, impartido por Patricia, de The Good Food Company, y Diana, de Desaforando. La idea era cocinar, practicar con un poquito de washi y cenar charlando. Cuando llegué, pillé a Diana terminando de decorar el salón donde íbamos a cenar, junto con Esther, de BabyTendence, una tienda online que os recomiendo.

La madre novata andaba escribiendo los nombres de cada una en estas pizarritas tan monas, mientras Laura, de Base Echo, le sugería qué dibujar. Enseguida llegó Silvia, nos presentamos, y me pregunta: “¿Alguna de vosotras tiene un blog?” “Alguna no, todas”, respondí. Silvia y Chus, una compañera de trabajo y amiga, que harta de escucharme washi para arriba washi para abajo decidió animarse a probarlo, eran las únicas que no contaban con blog o negocio online.

Poco a poco fueron llegando las demás invitadas a esta noche tan especial, todas ya desvirtualizadas desde el famoso 15J. Algunas ya venían achispadas porque se habían metido dos GinTonics para el cuerpo; qué vicio tienen las tías.

Primero, nos metimos entre fogones. Después de colocarnos unos delantales la mar de monos, nos dividieron en dos grupos (a mí me tocó el de las alumnas aplicadas, porque las de los GT’s estaban en el otro y había mucho jolgorio para poder cocinar con atención. Solo digo que el humus sabía mucho a garbanzo).

A mi equipo le tocó hacer gazpacho de frambuesa, crème brûlée de foie y berenjena rellena rebozada. Lo más divertido fue usar un chino con pistón y el soplete. Entre tanto, charlábamos de nuestros trabajos, nuestros niños y dónde nos íbamos de vacaciones.

Pasamos al salón, donde Diana nos propuso decorar un cartón de leche, una bolsa de patatas fritas, una carpeta y una cajita. Como me conozco, y me entran los nervios, me centré en el cartón y la carpeta.

Así me quedaron.

¿Qué os parecen?

Antes y después de las transformación. Con la bolsa de patatas no me atreví.

 

Siguiente >>

<< Anterior