SOS: ¡necesito dormir!

 

Martina no durmió bien hasta que cumplió tres años y Adriana parece que va por el mismo camino, así que este post lo escribo a modo de terapia. Cuando alguien me pregunta qué es lo  más duro de ser madre, yo lo tengo clarísimo: las noches. Para mí, no dormir bien es una tortura. Y cada vez, lo llevo peor.

Digamos que las primeras 1.000 noches de Martina fueron un infierno; a mí me entraba la “depre” cada vez que me iba a la cama porque sabía lo que nos esperaba luego: lloros inconsolables, biberones de madrugada, paseítos nocturnos con ella en brazos, sesiones de colecho improvisadas, gritos entre nosotros (¡ahora te toca a ti!, ¡levántate tú que yo ya no puedo más!); todo fruto de la desesperación de no saber qué más hacer para que durmiera y nos dejara descansar.

Cuando tenía unos dos años, después de consultarlo con la psicopedagoga de su guardería y con su pediatra, pusimos en práctica un “semi-Estivill” que, tras ocho días, funcionó: Martina empezó a dormir toda la noche del tirón. El problema fue que al poco tiempo nos fuimos de vacaciones y con el descuadre de horarios y el cambio de cama, el tema volvió a fastidiarse, así que las noches infernales volvieron a nuestras vidas hasta que, todavía no sabemos muy bien por qué, con tres años empezó a dormir mucho mejor. Martina ya solo se despierta de vez en cuando (por pesadillas), aunque le cuesta un montón dormirse. De lunes a viernes siempre seguimos la misma rutina: baño a las 20, cena a las 20.30 y dos cuentos a las 21.30, pero hasta pasadas las 23 no se duerme. A veces la observo desde la oscuridad del pasillo y la veo contándose otro cuento, cantando o inventándose un diálogo con diferentes voces.

El problema ahora lo tenemos con Adriana, que con 13 meses sigue haciendo una toma (entre las 3 y las 5 de la madrugada), aparte de otras dos o tres veces que suele despertarse cada noche. Es cierto que con que le pongamos el chupete ya se calla (Martina incluso con chupete puesto seguía llorando), pero aún así nos rompe el sueño varias veces cada noche. Hemos probado varias cosas y lo único que nos ha funcionado es quedarnos despiertos hasta las 2 de la madrugada (lo suele hacer Michel, que aprovecha y se pone a trabajar o a ver alguna serie) para darle un biberón a esa hora (se lo toma dormida) y que aguante hasta por la mañana. Pero claro, esta solución no se puede mantener en el tiempo porque acabamos super cansados. La pediatra me dice que a partir de los seis meses un bebé en buenas condiciones como ella ya no tiene necesidad de comer por las noches y que deberíamos quitarle esa toma, pero es que ahora somos incapaces de acudir al “semi- Estivill” porque despierta a Martina (duermen en el mismo cuarto) y porque tampoco nosotros lo aguantamos.

El tema del sueño es un pequeño martirio al que cada uno nos enfrentamos con nuestras propias teorías, trucos y estrategias; lidiamos con él como buenamente podemos y vamos “sobreviviendo” al día a día, siempre con la esperanza de que esa noche se rompa el patrón y nuestro hijo/a empiece a dormir bien. Mi cuñada solía llevarse a su hija a pasear en coche para conseguir dormirla por la noche y una amiga de una amiga acababa todas las madrugadas poniendo a su hija de dos años en la trona para que jugara con algo hasta que se caía de sueño y de ahí la volvía a pasar a la cama (la trona era lo único que le calmaba de madrugada). Nosotros todavía no estamos tan desesperados, pero sinceramente yo ya no juzgo a nadie por hacer nada de esto porque sé lo que te puede llegar a trastornar el no dormir bien durante semanas, meses y años.

Un ejemplo de lo importante que es este tema para muchos padres es el rotundo éxito que está teniendo ‘El conejito que quiere dormirse’ (editorial Beascoa), un libro escrito por el psicólogo conductual sueco Carl-Johan Forssén Ehrlin, que ha sido capaz de crear una historia que está ayudando a millones de niños a dormir (está traducido a siete idiomas). El libro cuenta la historia del conejito Carlitos que, aunque tiene muchísimo sueño, no logra dormirse. El Caracol Dormilón y la Lechuza de Ojos Adormilados le aconsejan formas de conciliar el sueño, basándose en diferentes técnicas de relajación. Lo importante no es la historia en sí, sino la forma en la que debe contarse (viene con instrucciones para los padres: contar la historia con un ritmo cadencioso, enfatizar lo que está marcado en negrita, recitar de forma suave lo escrito en cursiva, pronunciar el nombre del niño en determinadas ocasiones…). Las palabras “bostezar”, “dormir”, “sueño” y sus derivadas se utilizan hasta 85 veces, la mayoría combinadas con la palabra “ahora”; y el nombre del niño se repite constantemente. La idea es que nuestros hijos se identifiquen con el conejito Carlitos y acabe durmiéndose. Y, por lo visto, funciona.

    • Ladymajan
      12/01/16

      Laura! Estos niños de diciembre nos han salido terremotos…con Diego es igual y lo llevamos fatal. Aunque se duerme rápido (en brazos tomando el bibe o pegado a su hermano, la cuna no la soporta) Mínimo se despierta una vez por la noche pero no consigue dormirse si no es en contacto con alguien (ya sea yo, su padre o su hermano) así que directamente termina en la cama…no tenemos energías.
      Con el nano era diferente, desde los 6 meses durmió solo en su cuarto y de tirón, costaba y cuesta que se duerma, es trasnochador pero luego es muy dormilón…
      ¿Hacemos grupo de terapia de padres sin dormir?

        • Eva
          12/01/16

          Yo me apunto al grupo de cabeza y si tengo a otro/a búho me compro el libro en el minuto 1. Gracias por la recomendación Laura. Y mucho ánimo, que nadie te quite esa preciosa sonrisa

            • Laura
              15/01/16

              Ainss, qué positiva eres siempre, hija. ¡Da gusto! Yo me compraré el libro del conejito pero cuando Adri tenga dos o más años porque ahora es muy pequeña. ¡Ya te contaré si me funciona! Un beso, Evita.

        • Laura
          15/01/16

          je, je, je, lo siento pero me reconforta bien que no somos los únicos padres puteados por este tema… :) La pediatra siempre me dice lo mismo: que los bebés tienen micro despertares, pero ¡¿hasta cuándo?! Pues lo de que Diego se duerma en brazos también tiene que ser agotador. Al menos Adriana lo hace en la cuna. Suele tardar 10 minutos en caer dormida. El problema viene luego, claro. ¡¡Me apunto a la terapia!!

    • Mar
      12/01/16

      Ánimos amiga!
      Tu primer párrafo parece que describa la manera en que me siento.

      Mi hija, quien está al borde de los 2 años, nos trae de cabeza con el tema del sueño. Lo hemos intentado todo: colecho, Estivill, desoír a la pediatra y seguir dándole tomas nocturnas… y nada… tiene noches mejores y peores pero siempre SIEMPRE se despierta mínimo 2 veces. En mi caso mi pareja se levanta para trabajar a las 3:30 am, así que yo me como siempre todos los despertares, las pataletas en la cuna, los colechos (los respeto mucho y admiro aquellas madres a quienes les funciona, pero me levanto fatal de la espalda cuando duermo con ella, nos pegamos chichones en medio de la noche….)
      Hace unos días le compré el cuento del conejito, pero para su edad es demasiado largo así que tengo que “adaptarlo” porque se acaba poniendo nerviosa y es contraproducente… De todas maneras, aunque se duerma bien al inicio de la noche, sigue despertándose llorando como una loca poseída en medio de la noche.

      Sólo nos queda resignarnos

      Un abrazo

        • Laura
          15/01/16

          ¿Que tu pareja se levanta a las 3.30? ¡Madre de Dios bendito! Pues pobre él y pobre tú, la verdad. Yo, al menos, el infierno de las noches lo comparto con Michel; de hecho, él se suele levantar más veces porque yo caigo todas las noches en estado comatoso en la cama después de tirarme todas las tardes con las dos, muchas veces al borde de un ataque de nervios :) Una cosa que a lo mejor has probado ya, pero bueno, yo te lo digo por si te sirve (a nosotros con Martina nos ha sido muy útil): la tabla de recompensas. Cuando tenía más o menos dos-tres años empezamos a usarla para muchas cosas: quitar pañal, quitar chupete, empezar a vestirse sola, lavarse las manitas antes de comer… Le íbamos poniendo “happy face” en la pizarra los días que lo hacía bien y si al final de la semana todo eran “happy face” pues le dábamos un regalito (de la tienda de los chinos, un detalle) y ella se lo tomaba muy en serio. ¿Crees que colaría con el tema de despertarse cada noche con tu hija? Por probar… ¡¡Suerte!!

    • De Mamis
      12/01/16

      No sabes cómo te entiendo. Mi hijo mayor acaba de cumplir 4 años, aún se despierta una vez cada noche, el peque, 2 años…duerme fatal. Hasta los 18 meses se despertaba cada 2 h aprox, quería pecho, al final se lo retiré y la cosa mejoró. Ahora se despierta 2 o 3 veces con pesadillas…el agotamiento que arrastro creo que sólo lo entiende el que pasa por ello. Es duro, pero espero que nos pase pronto. Un beso y ánimo. Por cierto, leeré el libro, gracias.

        • Laura
          15/01/16

          Sí, te entiendo perfectamente. El agotamiento es brutal. A mí casi todos los días me duele la cabeza y es del propio sueño. Es durísimo. A mí ya lo único que me motiva es que como tenemos claro que ya no tendremos más hijos, pues pienso que en un año, más o menos, volveremos a dormir bien (¡¡espero!!). ¡¡¡¡Mucho ánimo!!!