Un destino “babyrural”: el País Vasco francés

 

Este año he gozado de un mes de vacaciones fuera de Madrid, cuyas semanas he repartido en tres destinos diferentes. Del que hoy os voy a hablar es del País Vasco francés, donde mi marido, mi hija y yo pasamos diez días maravillosos, alojados en una casa típica de esta bella región, gracias a Babyrural. Como la casa se merece un post dedicado en exclusiva (os dejo una foto para que os quedéis con ganas de saber más) me centraré primero en lo que se puede hacer en la zona con niños. Es un plan perfecto para combinar el ocio de los peques y el interés turístico.

La casa está situada en un pueblo llamado Urt, a menos de una hora en coche de San Sebastián y a quince minutos de la ciudad de Bayona. La ubicación es perfecta porque en media hora como mucho puedes estar en cualquiera de las ciudades y pueblos de los alrededores, además de en multitud de playas impresionantes.

Urt es un pueblo muy tranquilo, con una gran extensión de casas unifamiliares con la arquitectura propia de la región, un hotelito, un camping, un bar, un bistrot y un Carrefour (de mediano tamaño, perfecto para hacer la compra).

Esta localidad está en las orillas del río L’Adour, cuyas aguas son navegables y por cuya ribera se puede dar un paseo agradable. Además hay un restaurante en su orilla llamado Les Peres, con terraza y menú infantil (pertenece al pueblo de al lado, Urcuit).

El bosque de Urt es otro de los atractivos del pueblo, donde se puede ir a pasear y hacer un picnic. A menos de 5 minutos en coche del pueblo está el Karting Briscous, para los que les guste la velocidad (solo permiten conducir a los mayores de 9 años).

Nuestro plan era hacer excursiones de día y llegar a última hora de la tarde a casa para el baño y la cena. Hubo dos días que nos quedamos en la casa, disfrutando del jardín y de los alrededores (a dos minutos de la casa andando hay una granja, con vacas, gallinas y ovejas, que solíamos visitar a menudo).

Estas fueron nuestras excursiones:

Bayona. Visita imprescindible por la belleza de sus calles, sus casas, su catedral y los dos ríos que confluyen en ella. Tiene una gran actividad comercial y oferta gastronómica. Nosotros nos decantamos por dos restaurantes vascos, que no nos defraudaron (de uno no recuerdo el nombre, pero el otro se llama Ibaia) Eso sí, ni tronas ni cambiador. El centro es en gran parte peatonal y se puede llevar carrito perfectamente.

Biarritz. Además de un paseo por sus animadas calles, llenas de terrazas, os recomiendo ir a la Ciudad del Mar y la Ciudad del Océano. El primero es el acuario de la ciudad, que este año ha cumplido 80 años y lo recuerdan con una exposición de fotografías históricas. No es muy grande, pero perfecto para pasar una tarde entre animales. Incluso les podrán tocar. Olivia se pasó toda la visita buscando a Nemo y cuando ya pensábamos que no iba a haber ningún pez payaso, nos encontramos con toda la familia de estos pececillos naranjas.

Un poco más alejado del centro está la Ciudad del Océano, un moderno edificio blanco que recoge una exposición didáctica e interactiva sobre el mundo acuático. Es recomendable para niños mayores de 4 años (se puede comprar entrada combinada para los dos museos). Desde aquí, lo mejor es aprovechar para bañarse en la playa de Milady, a unos pocos metros y menos concurrida que las del centro de la ciudad. Os recomiendo comer en el chiringuito Le Bounty y dejar después que los niños jueguen en la gran área de columpios que hay detrás, con dos zonas separadas según la edad de los niños.

San Juan de Luz. Una de las localidades más turísticas. En la visita puedes combinar playa, con tiendas y paseo por sus calles. Tiene una playa muy concurrida pero llena de atracciones para los niños. Pagas la entrada y disfrutan de ellas por un tiempo limitado.

Bidart y Guethary. Ese día fuimos a una de las playas de Bidart, había bastante oleaje, por lo que el baño solo estaba permitido en una zona vigilada por los socorristas. El resto de la playa estaba acaparado por niños aprendiendo a hacer surf. Aunque nos llevamos bocatas, había un chiringuito estupendo (con tronas, pero no cambiador) para comer (el de la foto de abajo). Después de tomarnos allí un heladito, nos movimos al pueblo de al lado, Guethary, que según nuestra guía era el pueblo preferido por la aristocracia francesa.

Espelette. Merece la pena dejar la costa atrás e internarse hacia el interior para visitar este bello y turístico pueblo, famoso por sus pimientos, que cuelgan en el exterior de las blancas fachadas de sus casas. Es todo tan perfecto y hay tanto turismo (para lo pequeño que es) que parece un poco de mentira. Hay muchísimas tiendas de alimentación, que venden los productos típicos de la tierra.

Ondres. Probablemente sea la playa más cercana a la casa (a unos veinte minutos en coche) y la que más nos gustó a nosotros. Se encuentra ya en el Parque Natural de las Landas, cuyo paisaje es espectacular. Es una playa enorme, muy accesible, con parking gratuito, baños y duchas, un par de sitios para comer (la Pizzería del Océano tenía cambiador y reductor en el baño así como menú infantil) y comer helados, una tienda de productos de playa y algunas atracciones para los niños. También hay escuela de surf, como en casi todas las playas de la región, y alquilan bicis de todos los tamaños (con sillita de niño e incluso con cajón).

(La foto engaña, en la playa no hay mucha gente, pero todo el mundo se agrupa para bañarse donde está permitido)

Otro plan muy recomendable con niños, pero que a nosotros no nos dio tiempo, es el tren de La Rhune, un tren cremallera de principios de siglo que sube a una montaña desde la que se tienen unas vistas increíbles de la región y se pueden ver animales (eso dicen en su web). Parte del pueblo de Sare, a diez kilómetros de San Juan de Luz.

Consejos si vais en verano:

-Llevar ropa de verano porque hace bastante calor, pero por la noche refresca y una chaqueta es necesaria. Imprescindible chubasquero (a nosotros nos llovió dos días de diez) y un calzado cerrado.

-Meter siempre en el coche la bolsa de la playa. Nunca se sabe si te vas a encontrar con una playa estupenda y cambiar el plan o si saldrá el sol a pesar de que llovía cuando saliste de casa.

-Recordad que aunque muchas veces parezca que estáis en España (se habla bastante español, los bares tienen tapas, en las fiestas de los pueblos hay toros), los horarios son europeos y aunque estés en un lugar tan turístico como San Juan de Luz te pueden decir que ya no te dan de comer a las dos menos cuarto de la tarde.

Espero que os haya gustado el destino y en el próximo post os hablo de la casa en sí.

¿Qué otros destinos recomendáis para ir con niños?

 

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